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Atrapados en
blanco y negro

Evolución técnica y tipos de soportes

Cámaras, focos, la mesa de despacho y fondos de trampantojos para las fotos de estudio de Alfonso

Durante la segunda mitad del siglo XIX, predominaron las fotografías en papel albuminado, actuando el aglutinante, a base de clara de huevo, a modo de emulsión. El color cálido de estas imágenes, nítidas y ricas en detalles, se obtenía a través del viraje al oro, proceso que también ha contribuido a su conservación. Los negativos, generalmente de gran formato, eran positivados por contacto en papeles especialmente preparados y con la ayuda de la luz solar. Además, se solían exponer negativos al colodión sobre placas de vidrio en sus laboratorios portátiles.
Los procesos secos, inventados más tarde, permitieron el revelado de las placas tiempo después de haber sido expuestas. La escasa sensibilidad a la luz que caracteriza a los procesos fotográficos antiguos explica por qué los objetos en movimiento aparezcan con frecuencia borrosos.

Los tipos de fotografía utilizados (daguerrotipo, calbotipo, ferrotipo, foto estereoscópica, etc.), evolucionan al mismo ritmo que los códigos visuales empleados. Los primeros necesitaban una prolongada exposición de los objetos y no se podían sacar copias, pero era mucho más barato que las miniaturas pictóricas, tan de moda en el siglo XIX entre la aristocracia. Mediado el siglo XIX, las placas de cristal sensibilizadas con colodión permitían reducir el tiempo de exposición a unos segundos, ofreciendo las imágenes un resultado espectacular por su gran nitidez y comodidad.
En 1861, el físico británico James Clerk Maxwell añadió color por primera vez a una fotografía. Las emulsiones para revelado y fijado dejan de ser peligrosas y se comienzan a publicar manuales de fotografía para futuros profesionales.

Además, aparecen en nuestro país el periodismo gráfico, con publicaciones como Blanco y Negro, Nuevo Mundo o La Revista Moderna. Una de las primeras revistas fue La Fotografía (1864), dirigida por José Sierra Payba. Entre 1881 y 1894 se editó en Barcelona La Revista Fotográfica, que compitió con La Fotografía (1886), Novedades Fotográficas (Bilbao, 1891) y La Fotografía Práctica (Barcelona, 1894-1906). Surgieron después Arte Fotográfico (Sevilla, 1896) y La Fotografía (Madrid, 1901), a la que siguieron otras.
Durante el cambio de centuria se inmortalizaron las panorámicas urbanas, los símbolos del progreso (ferrocarriles, minas, inventos, puertos, puentes, viaductos, canales u otras obras públicas), los acontecimientos históricos (visitas regias, campañas militares, recepciones diplomáticas).

En esta época las fotografías en color se tomaban con cámaras de tres exposiciones. Por lo referente al retrato, destacan de este primer tercio del siglo XX las obras de Káulak, Franzen, Audouard, Alfonso o Venancio Gombáu. En 1913 aparece la primera Leica.

Después de la I Guerra Mundial, la fotografía se ha introducido totalmente en la vida cotidiana, se produce un declive de los estudios profesionales, acosados por los aficionados, que pululan cada vez más debido al abaratamiento imparable de los equipos. La prensa ya es difícil entenderla sin fotografías, y la tarjeta postal ilustrada, nacida en las postrimerías del siglo XIX se consagró como un medio comunicativo entre las clases adineradas y en un país tan turístico como el nuestro.

Los Felices Veinte asistieron al nacimiento de la fotografía comercial y publicitaria, para impulsar el consumismo Los fotógrafos comerciales realizan anuncios e ilustraciones en libros o revistas. El flash actual tiene sus antecedentes en los polvos magnesio, detonados con un pulverizador, que producían un efecto de luz artificial, hasta que apareció la lámpara de flash en 1930.

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