IV Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas

IV Congreso Nacional de
Bibliotecas Públicas

 IV Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas

Presentación del IV Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas

Portada del IV Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas

Autoridades, amigos,

Señoras y señores:

Bos días y benvidos a esta cidade que e minha e tamén vosa. Es un honor para mí, en este año en el que se celebran los 150 años de la creación del Cuerpo de Facultativos de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, poder inaugurar como Ministro de Cultura la cuarta edición del Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, organizado en colaboración con el Ayuntamiento de A Coruña — ciudad en la que nací— y la Comunidad Autónoma de Galicia, minha terra e la vista dos meus ollos de Rosalía; la tierra de Doña Emilia Pardo Bazán, de Rafael Dieste y de Salvador de Madariaga; de Torrente Ballester y de Camilo José Cela. La patria de Castelao y la de todos nosotros durante estos días.

A Coruña marcará en estos días la ruta de navegación. A Coruña será la Torre de Hércules para el mar de lecturas. Una Torre que, como ustedes saben, aspira a ser Patrimonio de la Humanidad: un título honorífico por su historia con el que se ofrece definitivamente para gozo de todos.

Quiero expresar mi agradecimiento a la Embajada de los Estados Unidos, a los ponentes llegados de Chile, República Dominicana, Noruega, Alemania, y también a los españoles. Y, por supuesto, gracias a todos ustedes por su asistencia y por el interés que demuestran al desplazarse hasta aquí desde lugares tan diversos de de España.

Siempre que de bibliotecas se trata, recuerdo esa frase maravillosa de Tito Monterroso al hablar de su infancia, cuando dice que “la biblioteca de mi pueblo era tan pobre tan pobre que sólo había libros buenos”. Una frase simpática, pero al mismo tiempo cargada de intención. Con toda seguridad, no es esa la situación de nuestras bibliotecas (la de la pobreza, quiero decir) y además ya no se trata sólo de libros, sino también de otros soportes que la sociedad de la información y el conocimieto va poniendo en nuestras manos.

La biblioteca pública es, como se ha dicho, el lugar del ejercicio público de la razón y, sin lugar a dudas, una institución primordial en el desarrollo y la construcción de la sociedad democrática. Su cercanía a los ciudadanos la convierte en un agente revolucionario de primer orden y en un instrumento de nivelación de las desigualdades sociales.

Las bibliotecas, como imaginó Borges, comprenden el mundo entero. Son “uno de los espacios cardinales de la ciudadanía […] y es en la biblioteca pública donde el libro manifiesta con plenitud su capacidad de multiplicarse en tantas voces como lectores tengan sus páginas”, decía recientemente Antonio Muñoz Molina.

La biblioteca pública ofrece, además, un servicio que ha de estar vigilante para adaptarse e incluso adelantarse a las nuevas exigencias de la sociedad. Por eso, las reuniones entre profesionales como ésta deben servir no sólo para conocer las últimas tendencias o avances en las profesión, sino también para dibujar esas líneas de futuro que marcarán el ritmo de los próximos años.

Como servicio al ciudadano, las bibliotecas públicas están gestionadas por personas que trabajan para personas. Y como en muchos otros ámbitos, los bibliotecarios son, a la vez, profesionales y beneficiarios de su propia labor. Esta doble condición potencia la relación entre el servicio que se ofrece y las necesidades de quienes se acercan a la biblioteca. Es decir, los bibliotecarios (los verdaderos maestros del siglo XXI, como decía hace unos días Alberto Manguel), tienen, tenéis, la responsabilidad de administrar buena parte del acercamiento de los ciudadanos a los bienes culturales, sin discriminación alguna, como recoge el Manifiesto de la UNESCO. Un menester poético y de gran alcance en una sociedad ilustrada.

El programa elegido para este año tiene como lema BP: Bibliotecas Plurales, y es fruto del trabajo de un comité científico en el que están representadas todas las comunidades autónomas y las asociaciones e instituciones más relevantes del mundo de las bibliotecas. A lo largo de estos días se tratarán diferentes aspectos, organizados en torno a tres grandes núcleos temáticos: las estructuras de cooperación bibliotecaria, la biblioteca como servicio accesible y la imagen y proyección de las bibliotecas públicas.

La joven Ley de la Lectura, del Libro y las Bibliotecas, el Reglamento del Consejo de Cooperación Bibliotecaria, y el Decreto que regula los órganos de coordinación de las bibliotecas de la Administración General del Estado expresan la sensibilidad del Ministerio de Cultura y la importancia que concede a la cooperación en la articulación del trabajo bibliotecario.

La biblioteca, en estos inicios del siglo XXI, debe aprovechar también la tecnología para llegar a todos. La tecnología, en constante metamorfosis, está modificando el concepto de biblioteca pública.

El Ministerio de Cultura, consciente de la importancia y la relevancia de este mundo virtual, ha desarrollado diversos proyectos cooperativos, tales como la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica y la de Patrimonio Bibliográfico. Se ha abierto también una línea de subvenciones para proyectos de este tipo, cuyo contenido fundamental procede de las Bibliotecas Públicas del Estado, una red que recibe grandes inversiones del Estado.

Hay una serie de palabras que han aparecido repetidamente a lo largo de mi discurso: ‘bibliotecas’, ‘profesionales’, ‘ciudadanos’, ‘cooperación’, ‘tecnología’… Todas ellas componen el collage que da vida a este servicio público que cada día contribuye un poco más al objetivo de facilitar el acceso a la información y a la cultura como una oportunidad para el desarrollo de la persona y de la sociedad en su conjunto, pues somos conscientes de que hablar de bibliotecas es referirnos al servicio cultural más importante que existe en España. Un servicio que, por extender el saber, contribuye definitivamente a la calidad de nuestra democracia.

Agradezco vuestra presencia, la de las autoridades que me acompañan y, también agradezco el esfuerzo de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, por hacer realidad esta cuarta edición. Efectivamente, sólo lo difícil es estimulante. Y el reto de conseguir un sistema de bibliotecas públicas modélico es el sueño, la ilusión y el objetivo de todos nosotros. Y por eso estamos aquí.

Muchas gracias, vos desexo unhas boas xornadas.

César Antonio Molina
Ministro de Cultura

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