Catálogo Arte rupestre. Museo de Altamira

Altamira habitada

La cueva de Altamira hay que comprenderla dentro del contexto del mundo paleolítico. Desde hace 35.000 años y hasta hace 13.000 la Cueva se usó como el espacio para vivir por diferentes grupos, hasta que un desprendimiento ocurrido en la boca de entrada impidió su acceso.
Los habitantes de Altamira constituían sociedades cuya alimentación procedía de lo que cazaban y recolectaban, que se autoabastecían con los recursos que el territorio les proporcionaba. No vivían aislados ni separados de otros grupos. Existía un “país de Altamira”, un territorio habitado por grupos pequeños que se conocían, trataban e intercambiaban ideas y objetos.
Durante ese largo período las sociedades se transformaron, evolucionaron. Nuevos avances tecnológicos permitieron avanzar en ese largo camino. El propulsor, ese recurso técnico que alargaba y potenciaba el brazo humano, permitió una caza más segura y la aguja, elaborar una indumentaria que les protegiera del intenso frío. De la misma forma, las ideas y pensamientos se reflejaron en la expresión artística viéndose en cada período la primacía de distintos signos o animales, en definitiva, de una ideología fruto de ver el mundo en el que vivían.
Los cambios medioambientales que se produjeron en el Holoceno, hace unos 10.000 años, terminaron con esta forma de vida y con su medio de expresión en las paredes de las cuevas.

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