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Del libro a la pantalla

Mundo Libro

26 de julio de 2017

  • ICEX España Exportación e Inversiones, Europa Creativa España y la Academia de Cine organizan para el próximo 20 de septiembre una mesa redonda centrada en las adaptaciones literarias al cine y a la pequeña pantalla
  • Se estima que más de la mitad de las películas más taquilleras de la historia son adaptaciones de libros. Al hilo de esta iniciativa repasamos algunas de ellas

Logo organizadores de la mesa redonda

Un tercio de todas las películas que se han realizado son adaptaciones de novelas reconocidas. Se estima, además, que más del 50% de los 2.000 filmes más taquilleros de todos los tiempos son adaptaciones. En el caso español, a todos nos suenan títulos como Un monstruo viene a verme, Julieta, El hombre de las mil caras, Un día perfecto o Palmeras en la nieve. Si bien su coste de producción suele ser más elevado, sus resultados en taquilla también lo son. Y al igual que en la gran pantalla, en televisión podemos encontrar sonados ejemplos, como El tiempo entre costuras, Apaches o La catedral del mar. Fuera de nuestras fronteras, el éxito de series o mini-series como The Handmaid's Tale o Big Little Lies demuestran el auge de las adaptaciones. Éstas generan sinergias, incentivan la financiación y promueven la creación de coproducciones entre países. Los filmes Elle, Carol, Heidi, El rostro de un ángel o Brooklyn son muestra de ello y como valor añadido obtuvieron el apoyo financiero del programa MEDIA para su desarrollo.

Para hablar de esta retrolimentación tan habital entre el cine y la literatura, ICEX España Exportación e Inversiones, Europa Creativa España y la Academia de Cine han organizado, el próximo 20 de septiembre, la mesa redonda ‘Del libro a la pantalla’ Link externo, que tendrá lugar en la calle Zurbano 3 de Madrid, sede de la Academia de Cine. Se trata de una jornada dirigida principalmente a editores, agentes literarios y productores audiovisuales en la que se ofrecerá visión de los aspectos básicos de las adaptaciones literarias en el cine y en la televisión. Con un distendido formato de mesa redonda se tratarán las estrategias de posicionamiento en el mercado para editoriales, herramientas para el proceso de transformación de las obras, aspectos legales que ambos sectores deben considerar y casos de éxito.

La mesa redonda contará con la participación de Isabelle Fauvel, consultora en adaptaciones literarias al audiovisual en Initiative Film; Gerardo Herrero, productor de Tornasol Films; Antonio Muñoz Vico, abogado especialista en Propiedad Intelectual en el Despacho Garrigues; y Déborah Albardonedo, agente literaria en Albardonedo Agencia Literaria. La mesa estará moderada por Peter Andermatt, Director de la Oficina MEDIA España.

Tras la mesa redonda Europa Creativa Cultura e ICEX presentarán muy brevemente las ayudas e instrumentos para la venta de derechos de traducción y la promoción de obras literarias europeas de ficción. Por la tarde, la consultora Isabelle Fauvel estará disponible para tener reuniones personalizadas con los asistentes.

La entrada es libre hasta completar aforo previa inscripción, antes del 15 de septiembre, mediante el envío de un correo electrónico a info@oficinamediaespana.eu e-mail indicando razón social y actividad de la empresa así como nombre, apellido número de DNI y cargo de la persona asistente.

Ilustración libros y cine

Algunas adaptaciones 'de libro'

Al hilo de la celebración de esta mesa redonda recuperamos y actualizamos una entrada Link externo que publicamos en el marco de la campaña 23 Días ‘de libro’, puesta en marcha con motivo del Día del Libro 2016, en la que hicimos un repaso a la especial relación que mantienen cine y literatura. Porque… ¿qué tienen en común El Padrino, Matar a un ruiseñor, La tía Tula, 2001: una odisea en el espacio, El señor de los anillos, Nazarín, El Gatopardo o Memorias de África? ¿Son grandes obras literarias o estupendas películas…? Pues en ambos casos podríamos decir que estamos en lo cierto. La relación entre el Séptimo Arte y la literatura es de auténtica pasión y viene de lejos, prácticamente desde el nacimiento del gran invento de los hermanos Lumière. Ya a finales del siglo XIX encontramos adaptaciones cinematográficas de obras literarias y esta tendencia ha acompañado al cine desde sus orígenes, cuando las películas eran mudas, con joyas del calibre de Nosferatu, y continuó con la llegada del sonoro y el color con best-sellers de papel que se convirtieron en películas tan taquilleras como Lo que el viento se llevó.

Pero quizás es actualmente cuando ese trasvase es más abundante y en algunos subsectores, como la literatura infantil y juvenil, parece que funciona a las mil maravillas, siendo hoy en día una industria muy potente. Muchas de las pelis más taquilleras de los últimos tiempos han sido sagas literarias que han convertido a sus autores en auténticos mitos y han aumentado sus ingresos de manera impresionante. Tal es el caso de Harry Potter, Los juegos del hambre o Divergente. Por no hablar de la factoría Disney, que desde sus inicios ha llevado a la gran pantalla cuentos de toda la vida o adaptaciones de los mismos como Blancanieves, La Cenicienta, La Sirenita o Frozen. Tampoco se queda atrás el mundo del cómic. Hemos visto pasar por la alfombra roja a Tintín, Hulk, Spiderman, Astérix y Obelix, Thor, Mortadelo y Filemón, Los 4 Fantásticos o a Batman y Superman, que se han convertido en pareja de rodaje en su última inmersión cinematográfica.

Pero no solo el cine infantil y juvenil ha visto en la literatura un filón, la literatura de todo tipo y género dirigida a adultos también ha sido llevada a la gran pantalla. Para algunos este traspaso continuo de lo literario a lo cinematográfico se debe a una supuesta falta de ideas por parte del mundo del cine, que se deja seducir por grandes y pequeñas joyas literarias o auténticos best-sellers para atrapar espectadores. Pero tal vez este préstamo continuo de la literatura a la gran pantalla se deba a que los libros son una fuente inagotable de buenas historias y las películas también precisan de grandes historias para enganchar a los espectadores. Y además ¿quién no quiere ver lo que se ha imaginado leyendo...? En esa traslación de las páginas a la gran pantalla hay casos especialmente afortunados que se han quedado en el imaginario colectivo. Por poner solo algunos ejemplos, si pensamos en Harry Potter es inevitable que nos venga a la cabeza el actor Daniel Radcliffe, al que hemos visto crecer encarnándolo en todas sus adaptaciones cinematográficas; si rememoramos Lo que el viento se llevó, sin duda aparecerá en nuestra mente la imagen de Vivien Leight y Clark Gable encarnando a Scarlett O’Hara y Reth Butler; seguramente Carrie tendrá el rostro pecoso de Sissy Spacek; no se nos ocurrirá mejor capitán Ahab que Gregory Peck; o personaje tan complejo como el profesor Humbert Humbert de Nabokov, representado de manera soberbia por el gran James Manson. En el caso de Bond, James Bond, las opiniones estarán más divididas entre los defensores del escocés Sean Connery, los que se quedan con Roger Moore, los que prefieren a Pierce Brosnan o los fans de Daniel Craig, por el momento el último 007 y a quien, por cierto, probablemente volvamos a ver en la gran pantalla en una nueva entrega de la saga en 2019. Como no podía ser de otra manera, una vez más se hará realidad la famosa frase "James Bond will return...".

Es evidente que muchos cineastas tienen la necesidad de convertir las hojas de un libro en celuloide, da igual el género. Pueden ser tanto obras de ciencia ficción, como Dune, El juego de Ender, Blade Runner o Yo robot, por ejemplo, como grandes obras de la literatura universal, con títulos como Guerra y paz, Jane Eyre, El gran Gatsby, El tercer hombre, Drácula, Mujercitas, La edad de la inocencia, Frankestein, Las uvas de la ira y Orgullo y prejuicio, que incluso cuenta con una versión zombi (¡si la pobre Jane Austen levantara la cabeza…!). Pero también encontramos divertidas comedias, como El diario de Bridget Jones; novelas románticas, como El diario de Noa o Bajo la misma estrella; novela eróticas, como El amante o Cincuenta sombras de Grey; novela negra, desde la más clásica, como Extraños en un tren, El halcón maltés o algunas de las mejores novelas de Raymond Chandler, creador del detective Philip Marlowe, hasta las más actuales, como la saga Millenium; novelas de misterio, con grandes nombres como Agatha Christie, una de las maestras del género (recordemos Asesinato en el Orient Express), Arthur Conan Doyle, creador del célebre detective Sherlock Holmes, o el prolífico Stephen King, del que solo citamos El resplandor o Misery, pero al que podríamos dedicar una sección propia porque muchos de sus libros cuentan con una versión cinematográfica; obras teatrales como, por ejemplo, Un tranvía llamado deseo, La noche de la iguana o La gata sobre el tejado de zinc caliente, de Tennessee Williams; o musicales como Hairspray, Cabaret o Chicago. Los clásicos también tienen versiones en pantalla grande, y si no que se lo digan a Homero, muchas de cuyas obras han sido adaptadas al cine o han inspirado películas centradas en sus personajes (véase Troya, O Brother! o Helena de Troya). Lo mismo que Shakespeare, un auténtico filón para la gran pantalla con múltiples adaptaciones de muchas de sus obras, entre otras Hamlet, Romeo y Julieta, Mucho ruido y pocas nueces o la última versión de Macbeth, que seguro no será la última, a las que se suman las versiones de Cyrano de Bergerac, Los tres mosqueteros o El conde de Montecristo como ejemplos muy significativos. Siguiendo con el género de aventuras no podemos olvidarnos de la estupenda versión cinematográfica de Capitanes intrépidos, La isla del tesoro o Las cuatro plumas.

El cine de autor tampoco se resiste a convertir en secuencias grandes obras literarias como hizo François Truffaut con la obra de Ray Bradbury Fahrenheit 451; o Stanley Kukrick, que también merecería una sección propia por la cantidad de películas basadas en novelas que realizó, como La naranja mecánica; Smoke, película de Wayne Wang basada en un relato de Paul Auster; la versión del director nipón Kenji Mizoguchi de Los cuentos de la luna pálida, un clásico japonés del siglo XVIII; o algunos largos del norteamericano Wes Anderson, que no solo ha adaptado al cine varios libros, como El fantástico Sr. Zorro, de Roald Dahl, sino que muchas de sus películas arrancan y/o terminan con un libro en pantalla como Los Tenenbaums: una familia de genios o El Gran Hotel Budapest, que además está inspirada en la obra del escritor Stefan Zweig.

Pero si vamos aún más allá de la atracción especial que siente el Séptimo Arte por la literatura, también podemos encontrar películas protagonizadas por escritores de carne y hueso. Algunas de ellas son Capote, un largometraje centrado en la elaboración de novela A sangre fría, obra cumbre del gran escritor norteamericano; Descubriendo Nunca Jamás, donde vemos cómo se inspiró J.M Barrie para crear al inmortal Peter Pan ; Los hermanos Grimm, la particular aproximación del director Terry Gilliam al universo de estos autores fundamentales de la literatura para niños; Antes que anochezca, film en el que el español Javier Bardem se convierte en el escritor cubano Reinaldo Arenas; Las hermanas Brontë, un largometraje del francés André Techine centrado en las vivencias y experiencias de Charlotte, Emily y Anne, tres mujeres de la misma familia dotadas con un especial talento literario; Remando al viento, protagonizada por nada más y nada menos que Mary Shelley y Lord Byron; o incluso Lope, una producción española que narra la vida de un Lope de Vega joven a su llegada a Madrid. Entre las películas protagonizadas por "escritores por exigencias del guión" podemos mencionar al personaje interpretado por Owen Wilson en la cinta de Woody Allen Midnight in Paris; a John Turturro como el atormentado y bloqueado Barton Fink en la peli homónima de los hermanos Coen; a Ewan McGregor, que encarna a un escritor al que un ex primer ministro le encarga escribir sus memorias en El escritor, de Roman Polanski; o el curioso film Más extraño que la ficción, protagonizado por Will Ferrell, Dustin Hoffmann y Emma Thompson, en el que el personaje principal de una novela comienza a escuchar la voz de una narradora en su cabeza.

El cine español no se ha quedado atrás y también ha encontrado en muchas de nuestras grandes obras literarias una inspiración continua y muy variada. Desde grandes clásicos de las letras españolas como La Celestina, Tirant lo Blanc, El perro del hortelano, Lázaro de Tormes, La Casa de Bernarda Alba, Divinas palabras, Viridiana o La Colmena, hasta títulos como ¡Ay, Carmela!, Las edades de Lulú, Si te dicen que caí, La pasión turca, Manolito Gafotas, El maestro de esgrima, Soldados de Salamina o Los girasoles ciegos. Pero como no podía ser de otra forma la obra literaria española que se lleva la palma en cuanto a versiones cinematográficas es Don Quijote. Hay Quijotes de todo tipo y procedencia: francesa, yugoslava, norteamericana, danesa, mexicana, rusa… y por supuesto, española. De directores norteamericanos consagrados, como Orson Welles o Sydney Lumet, que hizo una adaptación protagonizada por el mismísimo Boris Karloff, o de cineastas españoles de primer nivel, como Manuel Gutiérrez Aragón, director de El caballero Don Quijote. También hay una versión animada para el público infantil titulada Donkey Xote; y un proyecto que ha tardado 17 años en ver la luz y que finalmente se ha hecho realidad recientemente: El Hombre que mató a Don Quijote, de Terri Gilliam, un cuento de fantasía y aventuras inspirado en este personaje literario cuyo rodaje arrancó en 1998 y finalizó, tras muchas vicisitudes, en junio de 2017.

Series de papel

La tele tampoco queda atrás en la búsqueda de inspiración en obras literarias. Hay una gran cantidad y variedad de series basadas en libros que tienen auténticas legiones de seguidores que viven con gran nerviosismo el final de una temporada, sin la certeza de si habrá una siguiente entrega que les enganche de la misma manera. La expectación es máxima, y si no que se lo digan a George R.R. Martin, el creador de la saga Canción de hielo y fuego que, por obra y gracia del canal HBO, ha rebautizado a la versión televisiva de sus libros como Juego de tronos (título de uno de los volúmenes de la serie literaria). El autor norteamericano tiene un auténtico filón por la venta de los derechos y está totalmente implicado en el proyecto televisivo donde participa como guionista. También de la factoría HBO son series de culto basadas en novelas como Boardwalk Empire, inspirada en el libro Boardwalk Empire: The Birth, High Times, and Corruption of Atlantic City, del escritor estadounidense Nelson Johnson; Hermanos de sangre, la miniserie bélica coproducida por Tom Hanks y Steven Spielberg sobre la II Guerra Mundial, basada en la obra de no ficción Band of Brothers del historiador y biógrafo Stephen Ambrose.

Como decimos hay de todo tipo de series inspiradas en obras literarias: para públicos que buscan el puro entretenimiento y un poco de acción y misterio, como Bones, una reinterpretación de la saga de libros de la antropóloga forense Kathy Reichs; basadas en auténticos best-sellers, como Los pilares de la tierra, de Ken Follett; las que apuntan tendencias como Sexo en Nueva York, una adaptación del libro escrito por Candace Bushnell y publicado bajo el mismo título; inspiradas en cómics, como The Walking Dead, una colección creada por Robert Kirkman que adapta en capítulos la historia principal de Los muertos vivientes; 22/11/63, serie basada en la novela de Stephen King del mismo título que ha sido producida por J.J. Abrams y protagonizada por James Franco; o las aventuras fantásticas y fantasiosas de The magicians, que transforma en entregas televisivas las populares novelas de Lev Grossman sobre un grupo de jóvenes estudiantes en una facultad secreta especializada en magia.

Pero lo de las series, muy de moda en los últimos años, no es algo que haya aparecido de repente. La televisión lleva décadas bebiendo de la literatura con ejemplos tan lejanos y populares como La casa de la pradera, la mítica ficción televisiva de los 70 de NBC, una adaptación libre de la saga de libros escrita por Laura Ingalls Wilder; Hombre rico, hombre pobre, basada en la novela homónima de Irwin Shaw; o la bélica Norte y sur, famosa miniserie estadounidense encabezada por James Read y un joven Patrick Swayze, adaptación de la trilogía del mismo nombre de la escritora Elizabeth Gaskell… Por no hablar de series infantiles como Dartacan, Heidi, Marco, Ruy, Pequeño Cid, La vuelta al mundo de Willy Fog y un larguísimo etcétera.

La BBC también ha sido tradicionalmente una cadena experta en la reinterpretación para la pequeña pantalla de grandes obras literarias. Sirvan como ejemplo: Yo, Claudio, de Robert Graves; Retorno a Brideshead, de Evelyn Waug; Emma, de Jane Austen; la adaptación de La pequeña Dorrit, novela de Charles Dickens; Sherlock, que traslada al momento actual a los conocidos personajes de Conan Doyle; o la miniserie El infiltrado, a partir de una novela de John Le Carré sobre el tráfico ilegal de armas.

En España también se ha mirado a los libros a la hora de crear series para la televisión con ejemplos de gran éxito como Cañas y barro, de Vicente Blasco Ibáñez; Los gozos y las sombras, basada en la obra de Gonzalo Torrente Ballester; Fortunata y Jacinta, la gran novela de Pérez Galdós que para la tele contó con las actuaciones de Ana Belén y Maribel Martín; y por supuesto El Quijote, que protagonizaron para la pequeña pantalla Fernando Rey y Alfredo Landa. Más recientemente hemos podido ver en la tele Pulseras rojas, inspirada en el libro de Albert Espinosa El mundo amarillo; la adaptación de la gran obra del desaparecido Rafael Chirbes Crematorio; o El tiempo entre costuras, la novela súper ventas de María Dueñas que se convirtió en un éxito absoluto en la pequeña pantalla poniendo de moda en nuestro país esta corriente de llevar a la televisión historias inspiradas en libros.

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