Habiendo constatado que las migraciones circulares cualificadas son un factor decisivo en el desarrollo de la riqueza, los intercambios culturales y la comprensión mutua, 16 países ribereños del Mediterráneo, representando a unos 400 millones de habitantes, de los que 120 son estudiantes de las enseñanzas básicas y superiores, se han comprometido conjuntamente en la creación de la Oficina Mediterránea de la Juventud.

Albania, Bosnia-Herzegovina, Chipre, Croacia, Egipto, España, Francia, Grecia, Italia, Líbano, Marruecos, Malta, Montenegro, Eslovenia, Túnez y Turquía.
La Comisión Europea participa como socio en los trabajos preparatorios.
Las misiones de la Oficina Mediterránea de la Juventud son: