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¿Por qué la Estrategia Universidad 2015?

Si bien la situación económica actual no es la mejor para poder lograr, al ritmo deseable, algunos de los objetivos necesarios y urgentes para posicionar la universidad española en el mapa global del conocimiento, para alcanzarlos es necesario abordar con decisión planes y políticas estructurales en las universidades y en el conjunto del Sistema Universitario Español. Sin embargo, no todos los objetivos dependen de una mayor financiación. Por ello, conviene avanzar con decisión en la construcción compartida de una nueva concepción sobre la enseñanza y el aprendizaje en la universidad, sobre la actividad del profesorado y el compromiso del propio estudiante con su proceso de aprendizaje y sobre la responsabilidad social de la propia universidad. Una concepción sobre la universidad que permita intensificar las relaciones entre docencia e investigación, entre aprendizaje y saber y que a la vez promueva que la comunidad académica realice aportaciones al discurso social y a la sociedad en general.

El debate crítico sobre el actual sistema universitario debe permitir una revitalización y revalorización de las instituciones universitarias.

La EU2015 pone al estudiante en el eje de las políticas y supone un nuevo concepto en la relación del estudiante con su propio proceso de aprendizaje. La Administración se compromete a la mejora de las condiciones para el aprovechamiento de los recursos públicos poniendo al servicio de los estudiantes, entre otros, el sistema becas y ayudas al estudio.

Entre las modalidades a destacar está la beca salario, que progresivamente ha de facilitar los recursos suficientes y de forma estable a los estudiantes para centrar su actividad en el estudio y mejorar el rendimiento académico y económico invertido en su formación.

La beca salario pretende, pues, compensar la ausencia de ingresos que comporta la dedicación plena a los estudios universitarios y, por tanto, evitar que los jóvenes de rentas bajas se vean forzados a abandonar los estudios para ponerse a trabajar.

Además de la preocupación por la equidad, el impulso a la excelencia y a la calidad centran la atención de la acción política. Abordar la renovación en la universidad desde la perspectiva de calidad debe integrar necesariamente objetivos relacionados con la excelencia en la docencia, los aprendizajes de los estudiantes, la gestión de la institución, la investigación y la transferencia, junto a objetivos relacionados con la responsabilidad social de la universidad y con la formación de los estudiantes.

El ejercicio de responsabilidad social de las universidades y el compromiso social de las mismas se alcanzará en la medida en que las universidades desarrollen sus funciones procurando alcanzar niveles óptimos de sostenibilidad en todas sus dimensiones e incorporando en su modelo formativo prácticas docentes y de aprendizaje que integren adecuadamente la preparación para la práctica profesional y para el ejercicio de responsabilidad social de sus estudiantes y titulados.

Existe una elevada unanimidad acerca del papel relevante que ha de jugar la Universidad en Europa en los próximos años, tanto como agente clave en la consolidación de una economía sostenible y responsable basada en el conocimiento, como institución de educación superior fundamental para mejorar la formación de la sociedad y facilitar su adaptación a los rápidos cambios existentes en los mercados de trabajo.

Con el fin de adecuar las instituciones universitarias a los retos actuales, sociales, económicos, medioambientales, y aquellos generados por la propia globalización, es preciso introducir cambios en la cultura expansiva que se ha llevado a cabo en los últimos años, abriendo un período de mayor eficiencia y coordinación interuniversitaria.

Todas estas necesidades de nuestro sistema universitario, que van desde una mejor gestión de las universidades españolas (en términos de eficacia y eficiencia del gasto público) hasta la modernización de los campus universitarios para conseguir su excelencia, pasando por la incorporación del concepto de responsabilidad social universitaria, reivindican una estrategia integral, de todos y para todos, para hacer realidad el aumento de la capacidad competitiva de las universidades españolas en el circuito internacional.

La Estrategia Universidad 2015 representa esa estrategia integral y pone en primer plano un conjunto de acciones ordenadas por ejes estratégicos en cuatro ámbitos cuyo desarrollo conjunto, armónico y coordinado debería permitir dar un salto importante en su competitividad individual y colectiva en el conjunto de sistemas universitarios de excelencia en el mundo.

La necesidad de disponer de una "hoja de ruta para los próximos años" en relación a las mejoras que debe disponer nuestro modelo de financiación coincide en el tiempo con la elaboración de diversas normas legales, todas ellas fundamentales e interrelacionadas, que requiere de una programación a medio y largo plazo y una coordinación efectiva entre la nueva normativa y el modelo de financiación resultante.

Entre ellas cabe destacar la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, el Estatuto del Personal Docente e Investigador y el Estatuto del Estudiante Universitario, el Real Decreto de Doctorado y la Ley de la Economía Sostenible.

 

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