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Aspectos metodológicos

Aspectos metodológicos. Ilustración: Jesús Herrero

Uno de los principales objetivos del Plan de Educación y Patrimonio es el establecimiento de un conjunto de criterios que permitan el desarrollo de proyectos educativos que respondan a las necesidades y expectativas del público al que van dirigidos, así como a los planteamientos teórico-metodológicos de los gestores culturales y educadores.

Existen una serie de criterios que deben estar presentes en las acciones desarrolladas en el marco del plan: la formación y la especialización, la interdisciplinariedad, la flexibilidad, la diversidad, la participación e implicación social, la sensibilización, la rentabilidad y la calidad.

Para el desarrollo de la evaluación de los programas en estos diferentes momentos y fases es básico establecer cuáles son los criterios sobre los que planificar la evaluación y obtener los indicadores de calidad. Como ya se ha dicho, los criterios dependerán de las finalidades y objetivos de cada programa concreto, sin embargo parece necesario considerar unos parámetros básicos que habría que tener en cuenta en cualquier caso. Así, es importante valorar en los diferentes programas qué visión o concepción del Patrimonio se quiere trasmitir, qué grado de interdisciplinariedad se desarrolla, qué y cómo se integran los contenidos en el diseño del programa educativo, cómo se contextualizan para facilitar la interpretación por parte del público, el grado de interacción entre los gestores, la institución patrimonial, el público y el propio Patrimonio y el modelo de actividades desarrolladas, así como de los recursos empleados.

Se considera el interés de evaluar los mismos diseños, implementaciones y resultados de los programas de educación patrimonial, pero para analizar la calidad del proceso es necesario tener en cuenta también las valoraciones, actitudes, prácticas y expectativas cumplidas en el público (escolar y no escolar), al que se dirige el programa, y también de los propios gestores y agentes que participan en los procesos de educación patrimonial. Por supuesto, no se puede olvidar el análisis de la calidad y cantidad de los aprendizajes que se hayan podido desarrollar en los programas.

Finalmente, todos los procesos de evaluación deben desarrollarse a partir del diseño y aplicación de diversas técnicas e instrumentos que faciliten la valoración del programa. Básicamente se pueden diseñar, de manera específica para cada programa, instrumentos que permitan obtener la información necesaria para valorar la calidad de los procesos educativos (formales, no formales e informales). Con este fin se puede citar la realización de encuestas, entrevistas, observaciones sistemáticas y grupos de discusión, entre otras técnicas. Sin duda la implantación y uso de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) puede facilitar y dinamizar los procesos de toma de datos y de su procesamiento, por lo que se considera adecuada su implementación en los procesos de evaluación, combinándose con técnicas más tradicionales.

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