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Discurso de Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación, Cultura y Deporte, en la Sede del Parlamento Europeo en la XXIV Cumbre de presidentes de los Grupos Parlamentarios del PP en los Parlamentos Nacionales de la Unión Europea y Parlamento Europeo

07 de noviembre de 2016

Discurso

Vuelvo a Bruselas y al Parlamento Europeo como Ministro, otra vez, y portavoz del Gobierno, y no es una casualidad es para demostrar la vocación europeísta del Partido Popular y del Gobierno de España. Porque nosotros, pese a las dificultades, nosotros creemos en Europa, nosotros creemos como otro ilustre belga, Paul-Henri Spaak que decía en los años cuarenta que los Estados europeos no se dividen entre grandes y pequeños, todos los Estados europeos son pequeños, lo que pasa es que algunos no se han dado cuenta todavía. Nosotros somos conscientes de ello y sabemos que si en el tratado de las nuevas reglas de gobernanza del mundo, Europa quiere estar presente, no lo va a estar individualmente por sus Estados miembros si no que tiene que estarlo como Unión Europea y por ello España va a jugar esa baza desde el primer momento.

En 1914 un ilustre filósofo español muy conocido en Alemania, Don José Ortega y Gasset, decía: “desdichada la raza que no hace un alto en la encrucijada ante de proseguir su ruta, que no se hace un problema de su propia intimidad, que no siente la heroica necesidad de justificar su destino o de volcar claridades sobre su misión en la Historia”. Un colega suyo decía de Don José Ortega que era un poco wagneriano, y es verdad, esto les sonará a Wagner. Pero me parece que hacer un alto en el camino, analizar, meditar, justificar y volcar claridades es un buen consejo para estos momentos.

Y aquí se está hablando del futuro de Europa, y yo comparto lo que decía alguien que afirmaba que hablar del futuro le interesaba siempre porque el futuro es donde voy a pasar el resto de mis días, por eso agradezco a los organizadores de estas Jornadas porque aquí vamos a reflexionar sobre donde vamos a pasar el resto de nuestros días.

Lo que he escuchado aquí es lo correcto, primero analizar dónde estamos, qué ha pasado, reconocer los problemas sí pero luchar también contra ese pesimismo existencial que muchas veces parece que nos gana.

En tercer lugar, recordar, defender la importancia de la democracia representativa, no caer en la trampa de los populismos y de aquellos que dicen que la única democracia es el referéndum porque no es verdad y lo estamos viendo. Ya se sabe que la gente no contesta a la pregunta que le ponen, contesta a otras cosas. Y a mí me preocupa mucho que la democracia representativa, que es la forma de gobierno que desde la Revolución Francesa, desde que triunfan las tesis de Montesquieu sobre las de Rousseau, ha sido la nuestra, ahora haya sido sustituida por otra democracia plebiscitaria. Milan Kundera escribió sobre los países del otro lado del Telón de Acero, hablaba del Occidente secuestrado, no hablemos ahora de la democracia secuestrada por los referendos.

La cuarta consideración que quiero hacer. En primer lugar, Europa no puede ser una isla de estabilidad en un mundo inestable. Lo que sucede en Siria, en Libia o en China nos importa mucho y no podemos concentrarnos sólo en nuestros temas porque si no participamos en la solución de aquello no habrá solución en casa. En segundo lugar, nuevamente cuidado con el proteccionismo porque el nacionalismo lleva al proteccionismo. Francois Mitterrand decía -yo estaba en aquel Pleno del Parlamento Europeo en el año 95 donde dijo su testamento político- “el nacionalismo es la guerra”. Por lo tanto, tengamos cuidado con el nacionalismo; proteccionismo, nacionalismo porque nos lleva a la guerra.

Creo que tenemos que hacer lo que hemos hecho siempre en el Partido Popular Europeo, huir de la grandilocuencia, ahora nos contarán que hay que refundar Europa, y también huir de aquellos que abogan por una especial era de la desintegración. Nosotros no tenemos que estar ni con los revolucionarios del 68 que decían hay que ser realistas y pedir lo imposible pero tampoco hay que estar con aquellos que perseveran en la frustración. No, tenemos que analizar la situación y aplicar a esa situación lo que nos caracteriza a nosotros como partido político. Y es que los principios y valores que defendimos nosotros, los democristianos, los miembros del Partido Popular Europeo, desde después de la Segunda Guerra Mundial, son los principios que tenemos que defender hoy todos los días.

El principio de la libertad, el principio de la justicia, el principio de la solidaridad, el principio de la cohesión. Y aplicar esos principios a las políticas de la Unión Europea. Y hacer un buen análisis de lo que tiene que hacer la Unión Europea. Yo creo que Juncker está en lo cierto cuando dice que la Unión Europea no puede intentar hacer todo, sino centrarse en aquello que nos parece esencial. Pero no perder el sentido histórico de ello. Y tampoco perder la importancia de la narrativa. Yo creo que hemos perdido la batalla de la narrativa. Lo que se oye es lo que dicen aquellos que quieren destruir Europa.

Se han hecho muchas cosas bien. Lo que pasa que, en ocasiones, aquello que se hace bien porque previene lo malo, eso no vende. No vende sino lo contamos bien.
Por tanto, yo invito a hacer esa narrativa, que muchas veces es una narrativa por lo negativo.

El 9 de mayo conmemoramos el Día de Europa. Mucha veces creo que hay que conmemorar, imaginariamente el Día de No Europa. Como sería la vida de nuestros conciudadanos sino existiera la Unión Europea. Y eso es lo que tenemos que hacer desde los principios y valores que son los nuestros. Y por tanto hoy, en esta primera visita como miembro del Gobierno de España he querido hacerla a Bruselas. Precisamente para reafirmarme en esas convicciones que nos han hecho fuertes todos estos años y han permitido una etapa de prosperidad, de bienestar y de libertades.

Y aquí tenemos a muchos compañeros que saben lo que es el precio de la libertad. Y para que no caigamos en pesimismos ni caigamos tampoco en utopías y defendamos con fuerza esa convicción. Esos principios que son los nuestros y que son los que darán satisfacción a los europeos.

Muchas gracias.


 

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