II Encuentro Lectureando

28 de junio de 2018

Resumen del II Encuentro Lectureando

  • Publicamos un resumen del encuentro celebrado el pasado 31 de mayo en el marco de la Feria del Libro de Madrid bajo el lema '24 platos para saborear la lectura ¡Leer alimenta!’
  • El balance de la jornada ha sido muy positivo, al cumplir con dos de sus objetivos primordiales: dar a conocer iniciativas de interés en el ámbito del fomento de la lectura y servir como foro de intercambio de opiniones y experiencias
  • Los participantes en #Lectureando18 coinciden en la necesidad de lograr una mayor difusión de las iniciativas de fomento de la lectura y de potenciar el trabajo en red, siendo precisamente éstos dos de los aspectos más valorados de este encuentro
Imagen II Encuentro Lectureando

Nervios, expectación, sorpresas, ilusión, inspiración y, sobre todo, mucho amor por la lectura. Eso es lo que encontramos el pasado 31 de mayo en Salón de Actos de la Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías (Madrid), lugar en el que se celebró el II Encuentro Lectureando y que se está convirtiendo, casi, casi, en nuestro segundo hogar (¡gracias, compañeros!).

Al igual que en el encuentro del año anterior, nuestra intención fue juntar a los responsables y participantes de los proyectos que a lo largo del año fueron protagonizando nuestra sección web Lectureando para que nos contaran el “qué”, el “cuándo” y sobre todo, el “porqué" y el “cómo” trabajan a favor de la lectura, animándoles a transmitirnos toda la pasión que ponen en sus iniciativas y a contarnos cómo los participantes viven esa experiencia. Así, bajo el lema '24 platos para saborear la lectura ¡Leer alimenta!’, pudimos degustar en 4 mesas redondas un total de 15 iniciativas destacadas hasta el momento en este espacio web del Observatorio, además de otros 9 proyectos que saboreamos en un “tapeo” lector.

Fotografía de Óscar López

Pero antes de entrar en materia, queremos dar las gracias a todos cuantos lo hicieron posible. Por supuesto a los representantes y participantes de cada uno de los proyectos que estuvieron presentes, algunos de ellos tras largas horas de avión, coche o haciendo verdaderos malabares para poder estar allí con nosotros. Os estamos muy agradecidos por vuestra implicación, disposición y por las ganas que ponéis cada día en vuestros proyectos, iniciativas que seguramente servirán de inspiración (si no lo han hecho ya) a otras personas y entidades. Gracias por contárnoslo. También mil gracias, cómo no, a nuestro maestro de ceremonias, Óscar López, que moderó y condujo el encuentro de manera impecable y ágil, repartiendo el juego, haciendo reflexiones muy acertadas y consiguiendo que todos nos sintiéramos cómodos y a gusto (¡¡¡Te esperamos en la tercera edición!!!). A la Biblioteca Eugenio Trías por prestarnos “su casa” cada año. A la Feria del Libro de Madrid, en cuyo marco se celebra el encuentro. Y, por supuesto, a todos cuantos nos acompañasteis de forma presencial o virtual en esta loca aventura ¡GRACIAS!

Para todos aquellos que no pudisteis compartir el encuentro con nosotros, o para los que simplemente os apetezca recordar una jornada inolvidable, os dejamos los vídeos de este II Encuentro Lectureando. Esperamos que os inspiren tanto como a nosotros.

Y para poner el broche final a una jornada “deliciosa” en todos los sentidos, os ofrecemos a continuación un resumen de todo cuanto vimos y oímos. La intención era hacer un resumen breve pero…

Fotografía de Óscar Sáenz de Santa María

“La lectura alimenta, a veces incluso hincha el alma, pero jamás engorda”

Que la lectura es una prioridad y que en esa prioridad los jóvenes ocupan un papel destacado nos lo recordó Óscar Sáenz de Santa María Gómez-Mampaso, director general de Industrias Culturales y del Libro, encargado de inaugurar el encuentro, quien además, en alusión al lema de la jornada, quiso recordar los muchos beneficios de la lectura, como que “la lectura alimenta, a veces incluso hincha el alma, pero jamás engorda”. El director general recalcó también que el mundo de la lectura es un mundo especialmente cooperativo, de ahí la importancia de este Encuentro Lectureando, al que se refirió como “una plataforma para, en vivo, compartir las experiencias que nos da la lectura”. Y, por qué no, también exportarlas, ya que la intención es que estos proyectos sirvan de ejemplo, de inspiración o de acicate a otras entidades públicas o privadas que quieran fomentar la lectura. Reseñó además lo interesante de que en el encuentro se puedan ver las dos caras de la moneda al contar tanto con las personas que “fabrican” las iniciativas, como con sus “usuarios”, a quienes van dirigidas, de manera que puede verse el efecto práctico y real que tienen los proyectos y cómo incide en sus vidas.

“Los jóvenes deben ser nuestros primeros destinatarios en el fomento de la lectura”. Óscar Sáenz de Santa María Gómez-Mampaso, director general de Industrias Culturales y del Libro

“Cualquier grano de arena hace desierto”

Aunque a priori nos parezcan espacios poco convencionales a la hora de fomentar la lectura, un bosque, un mercado, un bar, un taxi e incluso un desierto pueden convertirse lugares perfectos para ello. La primera mesa del encuentro, ‘Fuera de carta’, estuvo precisamente destinada a mostrarnos algunos ejemplos.

Fotografía de los participantes de la primera mesa: 'Fuera de carta'

Así fue como comenzamos, viajando al Sáhara para conocer Bubisher Nueva ventana, una iniciativa que lleva la lectura a los campamentos de refugiados saharauis. Curiosamente Bubisher no empezó como un proyecto de fomento de la lectura, sino más bien por el interés de algunos escritores españoles en difundir la obra de escritores saharauis. Con el tiempo llegó la necesidad de llevar los libros a los campamentos de refugiados, una idea que partió de un niño de un colegio de Pontevedra, quien se la propuso a Gonzalo Moure, uno de los “padres fundadores de la patria Bubisher” junto al también escritor Ricardo Gómez. Así, en septiembre de 2008 se presentaba, precisamente en El Retiro, el primer bibliobús que recorrería después los campamentos saharauis. Posteriormente, gracias al apoyo de mucha gente, instituciones y librerías, y superando las contradicciones lógicas de establecer algo en un lugar que se espera que no dure mucho tiempo, se pudo plantear hacer la primera biblioteca fija, a la que el escritor y presidente de la Asociación de Escritores por el Sáhara/Bubisher, Liman Boisha, bautizó poéticamente como “el nido del pájaro”. Liman recordó que desde el principio el proyecto Bubisher tuvo un gran éxito, sobre todo entre los más pequeños, porque era algo novedoso ya que había niños que nunca habían entrado en una biblioteca ni en un bibliobús. Además de contarnos los inicios del proyecto, nos recordó que tras Bubisher hay un importante trabajo de sensibilización, tanto en los campamentos como en escuelas en España, con el fin de que se valore la importancia de la lectura. Gracias a esa labor de sensibilización se han podido construir 3 bibliotecas más.

Fotografía de Liman Boisha, Susana Adán e Inés Aparicio presentando Bubisher

Por su parte, Inés Aparicio, voluntaria y vocal de la Asociación Bubisher, nos contó cómo actualmente entre 15 y 20 voluntarios son formados cada año por bibliotecarios, profesores y otros perfiles para colaborar en Bubisher. Éstos, además, deben presentar un proyecto concreto a desarrollar siempre vinculado con la lectura. Para Inés es fundamental que Bubisher no sea entendido como un proyecto puramente español, sino como un proyecto saharaui con ayuda española, ofreciéndoles los instrumentos necesarios para que sean ellos quienes lo gestionen; por eso, todas las acciones son valoradas por los saharauis, pues son ellos los que saben realmente las necesidades y problemas a los que se enfrentan los usuarios. En este sentido, Susana Adán, voluntaria y bibliotecaria, incidió en la importancia de una buena selección de los libros que pasan a formar parte de la colección de la biblioteca. “Intentamos ofrecer un buen fondo, de calidad, y muy bien seleccionado”.

Fotografía de Fernando Medina y Pilar Herreros presentando 'La lectura que da vida'

Lecturas analgésicas

Tras nuestro paso por el Sáhara nos adentramos, ahora un poquito más cerca, en el Hospital Niño Jesús de Madrid y el proyecto “La lectura que da vida” Nueva ventana que en él desarrolla la Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías.

Fernando Medina, bibliotecario de la Eugenio Trías, fue uno de los encargados de contarnos este proyecto que lleva esperanza en forma de libros a los niños hospitalizados en Oncología y Psiquiatría y que asegura beneficia a toda la comunidad, incluidos los propios bibliotecarios. El proyecto incluye también servicios para los que acompañan a los pacientes, principalmente padres y hermanos, que en muchos casos son “los grandes olvidados”.

“Hay días complicados, pero la mayoría de las veces sales con una sonrisa porque los niños te dan mucho más de lo que tú les puede dar”. Fernando Medina, bibliotecario de la Biblioteca Eugenio Trías

Esta iniciativa ha logrado involucrar a todos los agentes del libro, empezando por amigos y amigas que se “dejaron liar”, como Maite de Loqueleo, Ester, librera de Kirikú y la bruja, o escritores como Fernando J. López. Y, aunque reconoció que el proyecto se había viralizado y se estaba dando a conocer en muchos foros, Fernando también demandó mayor conexión entre las instituciones culturales y otros espacios como los hospitales.

Por su parte, Pilar Herreros López, supervisora de Oncología del Hospital Niño Jesús, quiso agradecer a la biblioteca su labor porque esta iniciativa ha llevado la luz a sus pacientes, pues para los enfermos crónicos y con hospitalizaciones continuas cualquier actividad extra sanitaria “es un estímulo de vida”.

“La lectura es como la mejor droga que podamos ofrecer en un hospital”. Pilar Herreros, supervisora de la unidad de Oncología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús

Los niños están encantados desde el primer momento porque ven aparece a alguien que de forma totalmente altruista acude para pasar el tiempo con ellos. Como explicó Pilar, esas actividades hacen que precisen menos analgésicos, duerman mejor y se encuentren mejor físicamente: “es la mejor droga que podemos ofrecerles en el hospital”, concluyó.

Efectivamente, es tan eficaz que hay niños que quedan enganchados a la lectura a partir de esta experiencia. E incluso los hay, como nos cuenta Fernando, que también quedan “enganchados” a la biblioteca una vez salen del hospital y que continúan participando o colaborando con las actividades que en ella se realizan.

Fotografía de Carlos Rodríguez y Juan Francisco Martín presentando 'Libropincho'

¡Marchando una de Libropinchos!

Divertirse leyendo mientras uno se toma algo en un bar. Así resumió Carlos Rodríguez, editor de La uÑa RoTa, la finalidad de los “Libropinchos” Nueva ventana, pequeñas tapas literarias que comenzaron a “cocinar” desde esta editorial en 2010 y que, con apoyo del Ayuntamiento de Segovia desde hace algún tiempo, ofrecen a los clientes de bares y cafeterías de Segovia con su consumición. El objetivo es “picar” su curiosidad y animar a los clientes a leer. Como recordó Juanfran Martín, propietario del bar Shout de Segovia, tras la sorpresa inicial y la pregunta “¿me lo tengo que leer?”, los clientes hojean el librito y acaban pidiendo más. De hecho, los “parroquianos” más selectos esperan el siguiente Libropincho, que se suele repartir en torno al Día del Libro.

La experiencia ha ido mejorando y ganando peso en la ciudad y ya, este año, ha contado con la colaboración de 20 bares y una clínica veterinaria (increíble, pero cierto). Desde 2016 se está tratando de involucrar a los bares más representativos de la ciudad.

¡Taxi, taxi! ¡Llévame… a ese libro!

Fotografía de Óscar López con Fiorella Di Fiore, de 'Easy Taxi Argentina',

Si los clientes de muchos bares de Segovia se sorprenden al ver los Libropinchos ¿qué pensarán los usuarios de taxi de Argentina cuando al subir al vehículo se encuentren un kit de lectura…? Fiorella Di Fiore, directora de marketing de Easy Taxi Nueva ventana, empresa tecnológica que junto con la Fundación El Libro impulsó esta iniciativa lectora sobre ruedas, explicó que decidieron poner en marcha este proyecto, que originalmente nació en las calles de Sao Paulo, sin ser muy conscientes del impresionante impacto que iba a tener. Quince días después del lanzamiento, los 300 primeros libros que compararon para la campaña ya se habían distribuido y cada vez había más taxistas solicitando formar parte del proyecto, e incluso algunos que donaban libros. A día de hoy, hay 200 bibliotaxis circulando por las calles de Buenos Aires, Rosario y Córdoba y se han donado para su préstamo unos 3.000 libros.

En el mercado y en el bosque también se lee

Fotografía de Mª del Mar Sicre, bibliotecaria de la Biblioteca Municipal Cabo de Gata (Almería)

En esta mesa también tuvimos oportunidad de conocer dos experiencias maravillosas más: el ‘Bibliomercado’ del Mercado Central de Almería y los Encuentros de Animadores a la Lectura organizados por Pizpirigaña, asociación que lleva 14 años detrás de una cita que acoge el Bosque de Riocantos de Arenas de San Pedro (Ávila).

La cantidad de donaciones que recibía la Biblioteca Municipal “Cabo de Gata” y que no podía asumir, es lo que llevó a un grupo de bibliotecarias a poner en marcha el Bibliomercado en el Mercado Central de Almería. Como explicó Mª del Mar Sicre, una de sus impulsoras, había que buscar un espacio para dar otra vida a esos libros. Oyeron hablar de mercados en Barcelona y Murcia donde había libros y decidieron adoptar esta fórmula en su ciudad al contar con la colaboración del Ayuntamiento de Almería. Tras un año de darle muchas vueltas y hacer mucho papeleo, el 19 de diciembre de 2017 se inauguró ese puesto fijo dedicado a la lectura en el Mercado Central de Almería, donde podemos encontrar una mesa de ‘Libros Libres’ para llevarnos o dejar libros, una sección dedicada a la gastronomía y un puesto oficial de Bookcrossing. Para atender este espacio, por el que cada vez pasa más gente, no hay personal fijo. Son solo cuatro estupendas bibliotecarias que, movidas por la pasión y de forma voluntaria, se encargan de dar vida a este singular punto lector los lunes y los viernes. Está claro que ganas no les faltan pues, como recordó Mª del Mar, “los lunes que tenemos libres hemos dejado de tenerlos para poder ir al mercado”.

Fotografía de Ana Llorente, socia de la Asociación Cultural Pizpirigaña

“La literatura, como el resto de las artes, es lo contrario de la vida: convierte las cosas perecederas en cosas infinitas”. Ana Llorente, socia de la Asociación Cultural Pizpirigaña

Con Ana Llorente, socia de Pizpirigaña, nos internamos en el bosque para conocer la labor de esta asociación, un proyecto colectivo en el que están involucradas 250 personas que trabajan con niños del Valle del Tiétar. Todas ellas colaboran cada año en unas jornadas centradas en la lectura que incluyen conferencias, talleres, música, teatro, microambientaciones y el premio Pep Sempere. Como explicó Ana, “cada año el bosque es el centro” y da título al Encuentro de Animadores a la Lectura, que arranca el primer fin de semana de junio y que en esta edición llevaba como sugerente y poético título ‘El bosque dentro de mí’. “La literatura, como el resto de las artes, es lo contrario de la vida, convierte las cosas perecederas en cosas infinitas” y ese infinito es lo que Ana comentó que el Encuentro quiere reflejar, recordando unas sabias palabras de Benjamín Prado: “las personas que leen no tienen límites. Las que no leen son solamente ellas mismas”.

El perfume… de un libro

Tras una breve pausa, continuamos con una segunda mesa llena de sorpresas que arrancó con la iniciativa ‘Libros que importan’ Nueva ventana de Atrapavientos. El coordinador del proyecto, Jorge Gonzalvo, nos explicó el funcionamiento de esta iniciativa que vio la luz en las Navidades de 2016 en la Plaza del Pilar de Zaragoza con la que se invita a quien quiera participar a regalar un libro importante y definitivo en su vida, recibiendo a cambio otro de alguien a quien no conoce. Como ocurre con la literatura, con LQI se logra “contactar a la gente desde un punto de vista emocional”.

Fotografía de los participantes de la 2ª mesa 'Plato sorpresa'
Fotografía de Jorge Gonzalvo acompañado por Ana Beatriz Fernández y Alberto Gil, presentando el proyecto 'Libros que Importan'

Ese fue el caso de Ani y Alberto, dos personas que participaron en la primera edición de LQI y que fueron más allá de la experiencia de intercambiar libros. La suya es una bonita historia de amistad lectora. Ani, que se definió como una “lectora intermitente”, eligió El perfume, un libro que la devolvió a la lectura. Pero el libro tenía un cierto olor a tabaco, por lo que decidió perfumarlo. Y, cosas del destino, ese libro fue a parar a las manos de Alberto, una persona invidente, que agradeció, y mucho, que esa persona desconocida pusiera en valor la parte sensorial de los libros, que es algo que a veces olvidamos al leer. En la dedicatoria del libro Ani había puesto su correo electrónico, así que Alberto aprovechó para escribir y agradecer a esa persona que había compartido con él ese libro que había sido tan importante en su vida. Tanto Ani como Alberto participaron en la segunda edición de LQI y esperan ansiosos la tercera, todo un clásico navideño de Zaragoza y ¿quién sabe si no lo será de muchas otras ciudades…?

“En la lectura tenemos que pensar no solo en la lectura, sino en todas esas otras experiencias (táctil, olor...) que el libro nos ofrece”. Alberto Gil, participante en ‘Libros que importan’

Por el momento, comentó Jorge, LQI ya se ha exportado a otros lugares como Zuera, un club de lectura de Valladolid o la pasada edición de la Feria del Libro de Tres Cantos (Madrid), gracias a que el año pasado bibliotecarias de esta localidad madrileña conocieron esta experiencia en el I Encuentro Lectureando. El sueño de Jorge (¡el nuestro también!) es que exista una red de LQI lo más extensa posible. Da igual que la iniciativa se adapte a un sitio pequeñito como una biblioteca, un cole… o que se replique en otras ciudades; lo bonito es ver que se extiende y aprender de cada experiencia para ir mejorando la versión original.

Fotografía de Karol Conti, librera propietaria de la libroteca El Gato de Cheshire

Algo pasa en Zaragoza…

“¿Qué pasa en Zaragoza?” se preguntaba Óscar López, pues de la ciudad maña también venía el segundo proyecto de la mesa: las sugerentes citas a ciegas con un libro que con tanto cariño y cuidado preparan las libreras de la Libroteca El gato de Cheshire Nueva ventana. Como explicó Karol Conti, una de las libreras, conocían ya las citas a ciegas que se hacían en Estados Unidos, pero realmente las descubrieron en una librería italiana. Así fue como decidieron llevarlo a la suya, ofreciendo a sus clientes libros “sorpresa” envueltos con mucho mimo y acompañados únicamente por 3 pistas y una frase aclaratoria. De esta forma los clientes no se dejan llevar por la cubierta o el autor, salen de su zona de confort y prueban cosas nuevas como, por ejemplo, literatura juvenil. Y es que, como defendió Karol, “los adultos tienen que leer juvenil porque hay juvenil muy buena”. Esa emoción de no saber qué vas a leer es lo que impulsó a Pilar a ir a la Libroteca El gato de Cheshire al enterarse de la iniciativa por las redes sociales, en las que la Libroteca mantiene una incansable actividad. Pilar ha seguido teniendo más citas a ciegas con los libros y, aunque algunos le han gustado más que otros, está convencida de que es una fórmula genial. Karol sigue inventando nuevas propuestas porque está claro que “las librerías son casi más un espacio cultural que una tienda” y los clientes esperan esas experiencias lectoras diferentes.

“Casi se pue puede intuir lo importante que ha sido un libro para alguien por lo bien envuelto que lo entregan, por el cariño y el mimo con el que lo hacen”. Jorge Gonzalvo, coordinador de Atrapavientos

En ambas iniciativas el factor sorpresa está muy presente, ya que al estar envueltos los libros no se puede anticipar su contenido. Pero además, es agradable comprobar que ambos proyectos empiezan a compartir otras cosas, pues como nos contaron, en la última edición de LQI algunos participantes adaptaron el estilo de envoltorio de El Gato de Cheshire. Como señaló Jorge Gonzalvo, “casi se puede intuir lo importante que ha sido un libro para alguien por lo bien envuelto que lo entregan, por el cariño y el mimo con el que lo hacen”.

“Estamos viendo que se puede fomentar la lectura aún sin recursos, con creatividad”. Jorge Gonzalvo, coordinador de Atrapavientos

Fotografía de Pedro González, director de comunicación y editorial de Mueve Tu Lengua

Más factor sorpresa

Y para sorpresa, la que debieron llevarse muchos paseantes de Madrid y Barcelona cuando, en octubre de 2017, se encontraron en algún rincón con uno de los 20.000 ejemplares que la editorial Mueve Tu Lengua dejó por las calles con el fin de descubrir al público que hay otra poesía. La idea, como nos contó el director de comunicación de esta editorial, Pedro González, surgió con el objetivo de desarrollar acciones benéficas y sociales, aprovechando que la editorial tiene un público muy joven que utiliza con frecuencia las redes sociales como altavoz. Así optaron por organizar un bookcrossing con el libro ‘Si nos organizamos leemos todxs’, editado para la ocasión, una antología poética con textos de autores a los que habían editado y que, con nocturnidad y alevosía, abandonaron en las principales arterias de ambas ciudades, llenando las calles de libros y sembrándolas de mucha, mucha poesía.

Fotografía de Antonio Pérez presentando 'El Club de los Libros Perdidos de Granada'

Para siembras, la que Antonio Pérez y el equipo de El club de los libros perdidos de Granada organizan desde hace ya tres años. Una iniciativa que, como apuntó Antonio, no han inventado ellos, sino que simplemente la han adaptado a su ciudad. Las siembras se hacen cuatro veces al año, coincidiendo con el inicio de las cuatro estaciones, por las calles de Granada y cada vez de más municipios granadinos, pues como comentó Antonio, “es una cadena que va agrandándose”. Además, cuentan con 32 puntos fijos de siembra y recolección por la ciudad, principalmente en comercios e instituciones, como centros de salud, que han dispuesto un espacio para depositar los libros. Para Antonio lo principal es “sacar los libros de los trasteros, de las cajas, y evitar que se vayan a los contenedores de basura para así darles otra oportunidad”. Esos libros salen de donaciones de particulares, de organismos o bibliotecas que no tienen espacio para albergarlos. Cuando les llega algún libro no susceptible de ser sembrado, lo donan a ONGs, particulares, asociaciones o centros penitenciarios. Precisamente en las cárceles se están desarrollando iniciativas muy interesantes, como la que nos comentaba Pedro, cuya editorial, Mueve Tu Lengua, desarrolla actividades en el Módulo I de Alcalá de Henares y ha editado un libro cuyos beneficios van al Programa Mujer; o el trabajo de la biblioteca de Soto del Real con la prisión de la localidad.

"Si tuviera hambre, pediría medio pan y un libro...". Antonio Pérez, coordinador del El Club de los Libros Perdidos de Granada, recuerda las palabras de García Lorca

Los responsables de las iniciativas presentadas en esta mesa coincidieron en solicitar más tiempo y más difusión; horas para seguir trabajando en propuestas que funcionan y que enganchan a la lectura; y una mayor visibilidad en los medios de comunicación para que la gente sepa lo que se está haciendo. Aunque, como nos recordó el genial Luigi Ludos, igual es también cuestión de magia…

Fotografía del mago Luigi Ludus y su espectáculo 'La magia de la lectura'

Sebas, un booktuber de éxito

Tras la pausa para la comida, la jornada continuó con una tercera mesa que arrancó con toda una estrella del fenómeno BookTube: Sebas G. Mouret, responsable del canal de YouTube ‘El coleccionista de mundos’ Nueva ventana.

Fotografía de los participantes en la 3ª mesa: 'Bocaditos tecnológicos'

Se trata de un espacio dedicado a la literatura que creó en 2012, cuando tenía 16 años, y que a día de hoy siguen más de 220.000 personas. En opinión de Sebas, los canales de YouTube sobre literatura son ideales porque permiten hablar de cualquier cosa, gente que habla de literatura infantil y juvenil, pero también de terror, novela erótica, cómic, audiolibros... Desmintió el tópico de que los adolescentes sean su principal público ya que, según las analíticas de sus audiencias, el mayor porcentaje lo ocupan jóvenes de 23 a 30 años.

Fotografía de Sebas G. Mouret, responsable de 'El coleccionista de mundos', y Laura Sánchez, seguidora del canal

“La gente cree que estás limitado por hablar de literatura en Internet, pero la realidad es que tenemos un amplio abanico de posibilidades”. Sebastián G. Mouret, booktuber

Sebas vino acompañada por Laura Sánchez, una estudiante de la ESO que se declaró fan total de ‘El coleccionista de mundos’ y de su estilo. Lleva dos años siguiendo el canal porque le encanta la manera de expresarse de Sebas, su claridad y “la verdad” que hay en sus vídeos. Para Laura, que aseguró que la mayoría de sus compañeros aun siendo lectores no siguen mucho a los booktubers, la principal ventaja de YouTube frente a otros medios es que los canales son mucho más divertidos y amenos.

“Hay que escuchar e indagar en los gustos de los alumnos para hacer una buena recomendación, hacerles partícipes del acto de la lectura”. Sebastián G. Mouret, booktuber

Para Sebas un aspecto muy positivo de su actividad en YouTube es la posibilidad del contacto con gente. Es habitual su presencia en festivales, encuentros o charlas en colegios, donde la relación directa con profes y alumnos es muy enriquecedora. En su opinión, para que la lectura pueda enganchar en los coles e institutos, es básico llevar el libro a donde está el joven y no empujar al chaval al libro. También es necesario hacerle partícipe del acto de leer, como las listas de lectura, que están tan de auge en los centros educativos. Y sobre todo escuchar a los alumnos, saber qué les gusta a la hora de recomendar un libro.

Fotografía de David Sánchez y Sara Crespo presentando 'TeCuento' de la Fundación CNSE

Todos contamos

La tecnología es una herramienta perfecta para que la lectura sea más accesible, como explicó David Sánchez, de la Fundación CNSE, encargada de desarrollar la aplicación TeCuento Nueva ventana para la que han contado con la colaboración de este Ministerio. Se trata de una aplicación que busca que haya más obras literarias a las que puedan acceder las personas sordas, especialmente niños y niñas, porque están traducidas a la lengua de signos. Al incluir también audio y subtítulos, es realmente una app para todos. David realizó una demo para enseñarnos cómo funciona la app, que tiene la posibilidad de crear historias propias añadiendo texto, fotos o vídeos, además de contar con una biblioteca de cuentos creados por la Fundación CNSE que van signados y acompañados por audio y subtítulos.

Fotografía de Pepe Verdes, director de 'Librotea'

Personas y no algoritmos

“Lo que hacemos en Librotea es utilizar el formato digital para recuperar viejas historias, para recuperar libros que probablemente no tengan todo el ruido de la crítica o de los medios de comunicación”. Y eso que Librotea, como explicó Pepe Verdes, su director, es el recomendador de libros de El País. Sin embargo, para hacerlo buscan personas, prescriptores o recomendadores de libros del mundo de la cultura. Músicos, cineastas, escritores… que crean una estantería virtual donde incluyen aquellas obras que por diferentes motivos les resultan especialmente interesantes. Hasta la fecha, esta comunidad cuenta con unos 44.000 lectores y unas 8.000 estanterías, de las cuales 1.000 han sido creadas por personas del mundo de la cultura o la propia Librotea.

“El valor diferencial de Librotea es utilizar medios digitales para recomendar un libro de una forma directa y personal, como lo haría un amigo”. Pepe Verdes, director de Librotea

También realizan encuentros con autores y recientemente han iniciado una colaboración con la bloguera Isa Calderón, que semanalmente realiza un vídeoblog donde recomienda un libro. De esta manera Librotea plantea un viaje a la inversa de la industria porque van de lo digital a lo analógico, a la recuperación de la recomendación que hacen personas, no algoritmos. Y es que, como insistió Pepe, su valor diferencial es utilizar medios digitales para recomendar un libro de una forma directa y personal, como lo haría un amigo.

Fotografía de Natalia Cueto, impulsora del proyecto 'Gijón, callejero poético'

Mapeando Gijón con mucha poesía

Demostrar a un grupo de alumnos de 1º de la ESO que “la poesía no da miedo” es lo que impulsó a Natalia Cueto, profesora de Lengua y Literatura, a poner en marcha ‘Gijón, callejero poético’. Un proyecto para empastar las competencias que los estudiantes tienen que alcanzar curricularmente con los activos literarios de una ciudad que cuenta con 11 bibliotecas, 46 librerías, un sinfín de actividades literarias, la presencia de destacados autores… “¿Por qué no hacer algo juntos?”, se plantó Natalia. Surgió así una iniciativa en la que colaboran la Asociación de Libreros de Asturias, las bibliotecas de la ciudad y el IES Real Instituto de Jovellanos, y en la que participaron durante el curso pasado 38 estudiantes de 12 y 13 años. Chicos y chicas en edades complicadas, “edades hormonadas” como dice Natalia, en las que es difícil verles en bibliotecas o librerías a pesar de que, como defiende esta profesora, “los adolescentes sí leen, pero están desperdigados y no se lo ponemos muy fácil”.

Las bibliotecas empezaron a formar a los adolescentes como usuarios y a enseñarles a navegar en Internet, dónde buscar páginas de poesía o cómo acceder al callejero de la ciudad. Los libreros promovieron iniciativas y cedieron sus espacios para hacer actividades como talleres o encuentros con autores. Y Natalia fue la responsable de engranar y dar forma a todo eso para que todo este proyecto tuviera una “calificación” en el ámbito educativo.

“Es fundamental la labor en red y que todos cooperemos para hacer del fomento de la lectura un objetivo”. Natalia Cueto, profesora de Lengua y Literatura en el IES Real Instituto Jovellanos

En el tercer trimestre propuso a sus alumnos un trabajo individual que consistió en localizar calles de la ciudad con nombres de poetas. Tenían que investigar cosas de su vida y su obra, además de leer una serie de poemas que luego compartieron en clase. También tuvieron que ir con su familia a esa calle para hacerse una foto. Como explicó Natalia, esa implicación familiar fue especialmente significativa con los abuelos, que en muchos casos se interesaron por la poesía, convirtiéndose en un puente intergeneracional.

A partir de todo ese trabajo de investigación sobre ese poeta y su obra, los alumnos fueron generando diferentes rutas literarias por la ciudad cuyo epicentro son las bibliotecas y librerías. Y es que, como remarcó Natalia, “si no hacemos red las librerías, las bibliotecas, las familias y los centros escolares perderemos la lectura”. El proyecto también pretende que las librerías se conviertan en un instrumento más del entorno y del ocio de los adolescentes porque así se reforzará la vida activa del libro, lo que también repercutirá en las bibliotecas. Esas rutas consiguieron subirlas a Google Maps y posteriormente realizaron callejeros físicos con materiales reciclados que han sido expuestos.

“Queremos empapelar una ciudad turística en una ciudad de poesía”. Natalia Cueto, profesora de Lengua y Literatura en el IES Real Instituto Jovellanos

La orgullosa profesora reconoce que detrás de este proyecto hay mucho trabajo y esfuerzo por parte de los alumnos, pero también que “cuando algo les entusiasma, son gigantes”. Esa titánica labor ha tenido recompensa porque la experiencia, que ha sido galardonada con varios premios, ha trascendido esa parte formativa y ahora hay incluso un compromiso del Ayuntamiento para llevar esas rutas al Gijón turístico. “Queremos implicar a hosteleros, taxis, etc. porque queremos empapelar una ciudad turística en una ciudad de poesía”.

Presentación Gijón, callejero poético PPT

Scratcheando que es transmedia

Si la poesía no da miedo, la tecnología tampoco, nos recordó Martha R. Villabona, consejera técnica del proyecto Alfabetizaciones Múltiples del CNIIE del MECD, al introducirnos en ‘Scratcheando’, una experiencia puesta en marcha por Leer.es que combina Scratch, un lenguaje de programación que estudian los alumnos, con el fomento de la lectura. La idea es que a partir de una obra literaria, los estudiantes utilicen ese programa informático para crear narrativas digitales.

“Que los docentes no tengan miedo a la tecnología”. Martha R. Villabona, consejera técnica del proyecto de Alfabetizaciones Múltiples del CNIIE

Fotografía de Martha R. Villabona

Esta experiencia consigue aunar, por un lado, la lectura compartida por los alumnos, que tienen que “destripar” una obra, trabajando así una destreza básica como la comprensión lectora; y por otro, la escritura creativa. Martha resaltó la importancia de acercar la lectura a otros ámbitos, por ejemplo a las tecnologías de la información y la comunicación. Porque la tecnología ya forma parte de la comunidad educativa y de la vida de los alumnos, abogando por el desarrollo de proyectos como estos que promueven la creación de narrativas digitales que tanto gustan a los alumnos y que también sirven para reforzar la conexión profesor-estudiante.

En esta mesa hubo dos proyectos más, ‘Léeme TV’ y ‘Chile para niños’ (enlace), cuyos representantes no pudieron acompañarnos en el Encuentro, aunque pudimos ver sus vídeos para conocer un poco más estas iniciativas.

Participantes Mesa 4 II Encuentro Lectureando

Iluminar la lectura

Terminamos este suculento banquete lector con las experiencias de la cuarta mesa, ‘Especialidad de la casa’. Estuvo integrada por iniciativas de lo más diversas pero con algo en común, y es que todas ellas tienen un peso específico en las comunidades en las que se desarrollan. Así ocurre con Ilumina Castilla y León, un programa de dinamización en las ferias del libro de las principales localidades de esta comunidad autónoma. Como comentó Carmen Caballero, consejera técnica de la Sección de Programas del Servicio de Bibliotecas y Biblioteca de Castilla y León, el proyecto busca impulsar las ferias programando actividades diferentes y atractivas con la intención de fomentar el hábito de compra de libros en estos foros y a la vez fomentar la lectura. Actividades muy variadas, “de autor”, como los ‘Plantadores de historias’ que realizan con Atrapavientos; propuestas que mezclan la lectura con otras artes como la música, como la ‘Jam Session ilustrada’ que realizaron en Valladolid, o con la danza, como ‘Báilame un libro’; acciones donde la ilustración tiene un protagonismo evidente, como una singular manifestación de niños lectores que recorrió las calles de León; o ‘Malos de libro’, un tótem colectivo donde los participantes dibujaron a sus malvados literarios favoritos…

Fotografía de Carmen Caballero y Ángel Domingo, representantes del proyecto Ilumina

Por su parte, Ángel Domingo, de la Agencia Pencil Ilustradores, recordó que la ilustración es un elemento esencial de este programa y justamente su nombre, Ilumina, hace referencia a que querían iluminar las ferias con actividades de ilustración, propuestas que apenas había cuando nacieron. En su opinión, la ilustración es una herramienta excelente para capturar lectores al abrirnos otras puertas, visiones paralelas a lo que nos ofrece el texto de un libro. Para Ángel la intención es clara: convertir las ferias del libro en auténticas fiestas con actividades muy apetecibles y de gran calidad que logran quitar la solemnidad que a veces rodea al libro y a las actividades de fomento a la lectura. Acercarse a la lectura de un modo lúdico y divertido, de una manera diferente.

“La ilustración es una herramienta excelente para capturar lectores”. Ángel Domingo, Agencia Pencil Ilustradores

Carmen también incidió en dos temas recurrentes durante el encuentro: por un lado, la necesidad de lograr una mayor difusión para que los proyectos tengan más visibilidad y proyección; y por otro lado, la cooperación y colaboración con otros agentes del libro, porque si bien en el caso de Ilumina las librerías tiene un papel protagonista en las ferias, es muy notable la implicación de otros agentes como las bibliotecas públicas. Citó las aportaciones concretas de la Biblioteca Pública de Zamora, que prácticamente tiene metida en su local la feria del libro de la ciudad; la de Soria, que da un importante apoyo logístico al programa de actividades; y la de Ávila, que a pesar de no contar con feria del libro llevan parte del programa de actividades.

Mª José Canet y Esther Peiró, representantes del proyecto Reto Lector del Verano

Los libros (también) son para el verano

Sumergirse en la lectura durante todo el verano en forma de reto es la propuesta que la biblioteca de Oliva lanza a niños y adolescentes de entre 6 y 16 años de esta localidad valenciana. Como explicó la bibliotecaria Mª José Canet, viendo que el número de visitas descendía en el periodo estival decidieron ofrecer una actividad que pudiera enganchar a la lectura durante todo el verano, a la que llamaron “Reto Lector del Verano”. La mecánica, que van mejorando desde que arrancó en 2015, es muy sencilla. Según nos contó la también bibliotecaria Esther Peiró, proponen 4 retos lectores organizados en itinerarios temáticos (como por ejemplo, libros de viajes, de materia, fuera de una colección, protagonizados por una chica…) con 6 libros cada uno seleccionados por la biblioteca. El objetivo es que los participantes lean los 6 libros del reto y hagan una reseña de uno de ellos. Superado el primer reto, podrán comenzar el siguiente y, si llegan al final, habrán leído 24 libros.

"Los niños siempre van buscando las colecciones que ya conocen. Nosotros queremos que busquen otros libros". María José Canet, Servicio de Bibliotecas de Oliva

José María Viñas y Antonio Luquero, representantes del proyecto Vallecas calle del libro

Vallecas, mucho más que la San Silvestre y el Rayo Vallecano

Si cada verano los niños y adolescentes de Oliva llenan su biblioteca, cada mes de abril unos 30.000 vecinos del popular distrito madrileño de Vallecas (aproximadamente el 10% de su población), se lanzan a la calle, desde hace 19 años, para celebrar por todo lo alto ‘Vallecas, Calle del Libro’, “un organismo vivo y tremendamente mutante”, como lo definió José María Viñas, voluntario y colaborador del proyecto. Vallecas Toda Cultura está detrás de la iniciativa, pero cuenta con la implicación de multitud de entidades. Asociaciones vecinales, centros educativos, la junta municipal, incluso parroquias que aportan ideas para sacar los libros a las calles con la intención de movilizar socialmente un distrito muy activo en favor de la cultura. “Mimamos por igual un acto pequeño en un colegio, que una actividad con Emilio Lledó o Luis García Montero”, comenta José María para demostrar que una seña de identidad de ‘Vallecas Calle del Libro’ es que todas las propuestas son igual de importantes.

"Hacer entre todos y dejar hacer" resume el espíritu de 'Vallecas, calle del Libro' según Antonio Luquero, vecino de Vallecas, “a pesar de que a veces no hay muchos recursos”

Para Antonio Luquero, vecino de Vallecas, su barrio se conoce por la San Silvestre, por el Rayo Vallecano, pero también por ‘Vallecas Calle del Libro’, proyecto galardonado con el Premio Nacional de Fomento de la Lectura 2004. Antonio reclama más apoyo por parte de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, así como de las empresas del distrito y resume la forma de hacer vallecana: “hacer entre todos y dejar hacer”. Metafóricamente, José María comparó ‘Vallecas Calle del Libro’ con los castellets, ya que para que se puedan levantar se necesita una base, la gente que está abajo sujetando.

Ignacio Irigoyen, representante del proyecto Bibliotecas Futboleras

Fortalecer los hábitos de lectura de los niños a través del fútbol es lo que buscan las ‘Bibliotecas futboleras’, una iniciativa impulsada por el escritor Ignacio Irigoyen en Argentina, donde actualmente ya existen 45 de ellas. Se trata de bibliotecas temáticas que llevan el nombre de algún futbolista argentino de primer nivel ubicadas en las escuelas primarias donde estas grandes estrellas estudiaron cuando eran niños. Porque para Ignacio, convencido de la capacidad que tiene el fútbol de transformar la sociedad más allá del deporte, con las bibliotecas futboleras se está dando un mensaje a los niños para que lean, para que se transformen a través de la cultura.

"Creo en la capacidad de transformar que tiene el deporte y el fútbol en concreto" . Ignacio Irigoyen, creador y responsable del proyecto ‘Bibliotecas Futboleras’

Diana Marcela González, representante del proyecto Las letras van por Colombia

Las letras van por Colombia

Las condiciones geográficas y socioeconómicas de un territorio tan diverso como Colombia, que va de la costa al Amazonas, que cuenta con un 60% de población rural y que en las últimas décadas ha estado marcado por la violencia, definieron que el proyecto ‘Las letras van por Colombia’ se enfocara justamente en las zonas rurales, las más vulnerables y alejadas de la lectura. Pero como explicó Diana Marcela González, coordinadora pedagógica de este programa impulsado por la Fundación Bancolombia y la Fundación Internacional de Pedagogía Alberto Merani, no solo se trata de enviar libros, sino también de generar estrategias y herramientas para que los niños puedan leer comprensivamente porque en muchas ocasiones los niños no están familiarizados con los libros. El programa ha impactado en 90 instituciones educativas que estaban en zonas de conflicto y, tras los acuerdos de paz del año pasado, tocó repensar el programa que se asienta principalmente en la lectura, la escritura y también en la oralidad, aspecto muy importante en muchas comunidades indígenas.

Mónica Ferrer, representante del proyecto La Liga de la Justicia Poética

Únete a la Liga… de la Justicia Poética

Grandes dosis de secretismo, un aura de misterio y acciones inesperadas son los ingredientes principales de ‘La Liga de la Justicia Poética’, una misteriosa sociedad secreta que lucha contra la ignorancia y que tiene su “guarida” en el colegio La Salle Montemolín de Zaragoza. Las identidades de sus miembros no se conocen, pero para el Encuentro tuvimos el privilegio de contar con uno de sus integrantes, el Capitán Alatriste, o lo que es lo mismo, Mónica Ferrer, profe de Lengua y Literatura y una de sus impulsoras.

"Read books... te da alas", eslogan de ‘La Liga de la Justicia’

Mónica/Capitán Alatriste nos contó cómo este proyecto se puso en marcha este curso en el marco del grupo de animación a la lectura del cole. Aprovechando el estreno cinematográfico de ‘La Liga de la Justicia’, decidieron tomar prestados algunos elementos de la peli: desde el nombre, al que añadieron el término “poética”, a algunas imágenes o eslóganes readaptados. Lanzaron un gancho animando a los estudiantes a que se unieran a la Liga y 19 alumnos de 1º a 4º de la ESO respondieron a la llamada. Se les pedía que se inventaran una identidad secreta a partir del nombre de algún escritor o personaje literario y que se crearan una vestimenta para realizar las acciones, que han sido muy variadas: desde retar a otros estudiantes más pequeños a leerse un libro, hasta crear un árbol genealógico de la lectura, pasando por citas a ciegas con libros o una lluvia poética con 1.000 aviones de papel que inundaron de poesía todo el colegio.

Vicente Rodríguez, representante del proyecto Voluntarios de la cultura

La Biblioteca de Verín y sus voluntarios, un ejemplo de vínculo emocional

Para el bibliotecario Vicente Rodríguez, ‘Voluntarios de la cultura’ no es un proyecto, es algo más; es un vínculo emocional con los niños implicados en esta experiencia que surgió hace unos 9 años en la biblioteca de Verín. La idea es muy sencilla: convertir a los niños, normalmente usuarios de la biblioteca, en voluntarios que colaboran en las acciones de fomento de la lectura y dinamización que se desarrollan durante todo el año con actuaciones como cuentacuentos, exposiciones, talleres, bibliopiscina… Como dijo Vicente “pasamos de ser una biblioteca que dinamiza a ser un centro cultural con una biblioteca”.

"Voluntarios de la Cultura no es un proyecto, sino un vínculo emocional con nuestros niños, que crecen pero que siguen estando ahí y viniendo a su biblioteca”. Vicente Rodríguez, bibliotecario de la biblioteca de Verín

Los niños que fueron los primeros voluntarios han crecido y muchos ya son universitarios que, cada vez que vuelven a Verín, siguen colaborando con la biblioteca. Lo bonito es que los voluntarios siembran una semilla en los niños con los que hacen las actividades de dinamización, generándose una cadena y, en ocasiones, tomando el relevo convirtiéndose en nuevos voluntarios.

Pero para cosas bonitas, es maravilloso ver cómo cada año la ‘familia Lectureando’ crece un poquito más.

¡Gracias, amigos! ¡Y a seguir lectureando!

Foto de la organización y moderador del II Encuentro Lectureando
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