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Casas Lectoras, una “fábrica de familias lectoras”

  • Más de cuatrocientas familias han pasado ya por este programa de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez destinado a crear una gran comunidad lectora con el hogar como centro principal de actuación
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Una fábrica de familias lectoras. Así podríamos definir este proyecto que la Fundación Germán Sánchez Ruipérez inició hace ya tres años en Salamanca. Doscientas familias con hijos de entre nueve meses y siete años tuvieron la suerte de ser elegidos para formar parte de una gran comunidad lectora, una “familia de familias” que se fue gestando en cada hogar de la mano de este proyecto y que ya se ha extendido a otrso grupos familiares de Salamanca y Madrid hasta sumar las cuatrocientas.

Casas Lectoras nace con el objetivo de motivar a padres y madres para que se impliquen con responsabilidad y convicción en la creación y fortalecimiento de los hábitos lectores de sus hijos, hasta el punto de hacer de la lectura un vínculo de relación y comunicación entre todos los miembros de la comunidad familiar. Para participar, lo “único” que se exige a cada familia es compromiso, entusiasmo y tiempo de dedicación. Lo demás lo pone una institución experta en fomento de la lectura como es la Fundación Germán Sánchez Ruipérez que ofrece, a través de este proyecto, una serie de propuestas y recursos con componentes lúdicos y didácticos destinados tanto a niños como a adultos. Es ahí, más que en el público destinatario o en la finalidad de la iniciativa, donde reside la excepcionalidad de Casas Lectoras: en la aplicación de unas dinámicas cuya concepción supera los modelos tradicionales de fomento de la lectura y traspasa los límites físicos de los recintos habitualmente destinados a esa labor, poniendo en juego estrategias y elementos novedosos que amplían y consolidan su impacto.

El éxito de Casas Lectoras se manifiesta no solo en el nivel de satisfacción de sus usuarios sino en cómo las familias acaban asimilando el significado del programa y el elevado grado de compromiso que adquieren. Como resume una de las madres participantes “Casas Lectoras es ya parte del bagaje educativo que como progenitores estamos aportando a nuestros hijos”.

Lectureando con... Javier Fierro, coordinador de programas de la FGSR

1. ¿Cómo, cuándo y por qué surgió la iniciativa?

La idea se gestó a mediados 2013, en un momento en el que la Fundación estaba potenciando el alcance de su estrategia de Biblioteca Extramuros, un conjunto de actuaciones que pretenden trascender los enfoques tradicionales de fomento de la lectura y, junto con las bibliotecas y las escuelas, sumar a ella otros espacios tales como hogares, hospitales, centros de salud, centros cívicos, espacios públicos y plataformas digitales.Salto de línea En ese marco surge el proyecto, con la finalidad específica de consolidar a medio plazo una auténtica comunidad de familias lectoras que sea centro de una dinámica innovadora para la construcción de una sociedad lectora.

Casas Lectoras

Tuvo su primera implantación en Salamanca, donde trabajamos con dos centenares de familias. La experiencia se extendió al año siguiente a cincuenta hogares de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), tutelada desde el Centro de Desarrollo Sociocultural de la Fundación GSR que se ubica en esta localidad. Y en 2015 y gracias a la colaboración del Ayuntamiento de la ciudad, se puso en marcha en Madrid, con una población inicial de cien familias que va a triplicarse en 2016.

2. ¿Con qué expectativas? ¿qué objetivos persigue?

Casas Lectoras es un proyecto que sitúa al hogar como centro principal de actuación en el que se consolidan los efectos de varias líneas de acción, con la intención de convertirlo en un espacio privilegiado para el desarrollo del hábito lector.

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Esta finalidad esencial, de carácter conceptual, persigue además un objetivo estratégico conectado con la premisa de innovación que la Fundación GSR aplica a la puesta en marcha de nuevos proyectos. El diseño del programa incorpora por ello un planteamiento experimental orientado a identificar y refinar las prácticas que resultan más efectivas para alcanzar ese objetivo, utilizando metodologías de fomento de la lectura que combinan los formatos tradicionales con soportes y contenidos digitales.

En cuanto a las expectativas, son ambiciosas en el medio y largo plazo, ya que hablamos de una iniciativa que nació con el propósito de tener la continuidad necesaria para que sus efectos se consoliden progresivamente, en particular en los niños, creciendo con ellos y acompañándolos en su recorrido por un camino de lecturas en el cual los momentos, las experiencias y los afectos compartidos entre padres e hijos alrededor de los libros enriquecen la convivencia familiar.

3. ¿A qué público está destinada?

Las familias que participan en el programa conforman un variado muestrario de hogares con niños pequeños que tienen desde pocos meses a siete años. Se distribuyen en tres grupos que se han establecido utilizando los intervalos de edad como criterio de segmentación. Uno de ellos integra a las familias con bebés de nueve meses a dos años, otro a las que tienen niños de tres y cuatro, un tercero agrupa a las casas con hijos de cinco a siete años. Esta fragmentación pretende maximizar la adecuación de los diferentes recursos y actividades implicados a las distintas capacidades que, por su desarrollo evolutivo, presentan los niños participantes.

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A priori puede unirse a la experiencia cualquier grupo familiar con hijos dentro de estas etapas. No obstante, el proceso de incorporación pasa por la realización de una entrevista con los padres en la que, además de explicarles su funcionamiento, se les señalan las exigencias que conlleva la participación en la misma. Porque —y esto es algo que tuvimos muy claro desde el principio, cuando la estábamos diseñando— para lograr un desarrollo óptimo y capaz de generar impactos positivos, es imprescindible contar con la complicidad de los adultos y conseguir que desempeñen un papel efectivo como mediadores entre las propuestas del programa y sus hijos.

De hecho, los padres firman un documento explícito, denominado Compromiso lector, que refrenda las responsabilidades asumidas por ambas partes para lograr un resultado satisfactorio.

4. Coméntanos brevemente cuál es la mecánica del proyecto, en qué consiste

Las dinámicas que conforman el proyecto están concebidas como un plan de acciones que trabajan de forma coordinada para poner en contacto a los niños y a sus familiares adultos con los libros y otros materiales de lectura infantiles, brindando indicaciones y medios para que los padres puedan utilizarlos como soportes de comunicación y desarrollo de aprendizajes y convertirlos en un elemento de transmisión de conocimientos e intercambio de afectos.

Junto con los medios tradicionales, se aprovecha el potencial que ofrece la tecnología digital, la capacidad de motivación y las formas de expresión que esta hace posibles para diversificar las actividades, conseguir la máxima implicación de los padres en el programa y ayudarles en la creación de hábitos lectores.

Ese plan se articula en torno a los siguientes elementos:

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  • La cesión en préstamo a cada familia de una colección de libros infantiles (entre 20 y 25) y una tableta electrónica (iPad) cargada con aplicaciones digitales. Un riguroso proceso de selección precede a la configuración de estos pequeños lotes que combinan temas, géneros e historias adecuados a la edad de los niños.
  • La participación de los grupos de familias en actividades presenciales específicamente diseñadas para el proyecto, que además de orientarse al disfrute y el fomento de aprendizajes, favorecen la socialización de los niños en torno a la lectura. En estos encuentros se trabaja con cuentos y aplicaciones a través de dinámicas muy variadas (narraciones con paneles y franelogramas, juegos grupales, canciones, proyecciones audiovisuales, talleres de creación y manualidades, etc.) que luego tienen continuidad en propuestas que los monitores han diseñado para desarrollar en el hogar.
  • Una tertulia virtual abierta dentro de una red social de la Fundación (Lectylabred), que cumple con dos funciones principales: una, fomentar la conversación y el intercambio de inquietudes, opiniones y experiencias entre las familias; y dos, servir de canal a través del cual los especialistas de la Fundación mantienen un contacto constante con ellas, suministran consejos y orientaciones didácticas a los padres y les proponen actividades para realizar en el hogar en torno a los libros y las aplicaciones.
  • Una plataforma de talleres en línea dirigidos a los padres y madres, con temáticas de lectura y entretenimiento relacionadas con los contenidos del programa, entre los que pueden encontrar divertidas propuestas para realizar en casa con los niños.

5. ¿Cómo ha evolucionado desde su lanzamiento? ¿Habéis introducido algún cambio importante?

En Casas Lectoras encontramos un ejemplo de propuesta experimental que, como todas las que nacen con esa naturaleza, se enfrentaba de partida a la incertidumbre de si iba a ser bien recibida por los destinatarios. Hoy nos sentimos plenamente satisfechos por la excelente acogida que le han dispensado, constatable en el día a día y certificada por un estudio que se ha llevado a cabo para seguir el desarrollo del programa y validar sus resultados.

Esta opinión positiva de los padres, el entusiasmo y la convicción con los que participan en las distintas propuestas, nos plantean una exigencia casi permanente de enriquecer el programa. Y eso es lo que la Fundación ha hecho con la incorporación reciente de un nutrido catálogo de nuevos elementos que tratan de mejorar sus contenidos y extender su alcance.

Esas mejoras se basan, por un lado, en proyectar las actuaciones presenciales a un contexto geográfico más extenso y, por otro, en lograr un mayor aprovechamiento de los canales digitales a través de los que se atiende a las familias.

En el primer ámbito se ha procedido a incorporar a las redes municipales de centros infantiles y centros de asesoramiento familiar dentro de los espacios de intervención presencial.

En cuanto al asesoramiento, se ponen en circulación una serie de boletines y guías digitales con contenidos que ayudan a las familias (y también al personal que trabaja con ellas en los centros infantiles) a descubrir nuevos libros y a poner en práctica sencillas actividades para desarrollar con los pequeños. Se contempla también el añadido de nuevos talleres en línea y una colección de video-cuentos narrados por especialistas en literatura infantil.

La gestión coordinada de todos estos elementos está haciendo posible que el programa llegue a mayor número de familias y, al mismo tiempo, poner a su alcance nuevos recursos que complementan a los que ya tenían a su disposición.

6. ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención respecto a la respuesta del público desde que comenzasteis?

Son muchas cosas, pero señalaría por encima de todo su complicidad, la forma en la que las familias han asimilado la experiencia hasta el punto de apropiarse de ella y sentirla como algo que también es suyo, más que como un programa que otros hacen para ellos. Muestran un compromiso muy serio que se evidencia además en el protagonismo que van tomando en distintos apartados; así, en las sesiones presenciales se optó por abrir un espacio para los padres y madres que deseaban narrar cuentos al grupo o conducir algún juego; y en las tertulias en línea pueden verse numerosos ejemplos de familias que cuentan a sus pares actividades que realizan en casa y muestran con fotos el proceso y los resultados.

Esta implicación generalizada ha contribuido a perfilar una comunidad que crea y que comparte hasta el punto de llegar a constituir una “gran familia de familias”, de la que también nos sentimos miembros los especialistas que llevan a cabo las actividades y las personas de la Fundación que de una forma u otra estamos implicadas en el proyecto.

7. ¿Con qué dificultades os habéis ido encontrando?

Más allá de las normales que implica la puesta en marcha de un proyecto de estas dimensiones, obviamente superadas estas alturas, hoy afrontamos algunas restricciones que condicionan la posibilidad de seguir creciendo en términos de participación, porque el personal y los recursos técnicos no son ilimitados. Afortunadamente, el apoyo del Ayuntamiento de Madrid y de los espacios municipales que trabajan con familias (centros infantiles y centros de asesoramiento familiar) está siendo fundamental en este capítulo, hasta el punto de que vamos a triplicar el número de familias participantes para alcanzar aproximadamente las cuatrocientas.

8. Cuéntanos brevemente qué recursos fueron necesarios para poner en marcha la iniciativa.

Cada componente del programa requirió la implicación de recursos humanos, técnicos y materiales específicos.

Un equipo de expertos en literatura infantil de la Fundación trabajó de forma coordinada con los monitores de las actividades para seleccionar las colecciones de libros y aplicaciones, y para diseñar las actividades presenciales que esos monitores dinamizan. En el capítulo técnico, se contó con una empresa especializada en producción de vídeo para crear los talleres virtuales. Y otra firma tecnológica nos ayudó a desarrollar la plataforma web que los acoge.

Por lo que respecta a los recursos financieros, la partida más importante del presupuesto se dedicó a la adquisición y el tratamiento técnico —catalogación, configuración— de los activos materiales (libros y tabletas electrónicas). Otra cantidad reseñable se empleó en la generación del material video-gráfico.

9. ¿Cuál es tu balance personal del proyecto?

En un proyecto como este, creo que el nivel de satisfacción de los usuarios es el que da una medida más precisa para hacer valoraciones. Y desde ese punto de vista, Casas Lectoras es sin duda un caso de éxito: “proyecto maravilloso”, “asombroso y enriquecedor”, “estimulante”, “generoso regalo”, “pionero y buenísimo”, “el mejor”... son ejemplos del tipo de opiniones que nos hacen llegar los padres. Es ciertamente gratificante poder constatar cómo las familias han asimilado el significado del programa y se sienten comprometidas con sus objetivos, algo que una madre resumía muy bien en pocas palabras: “Casas Lectoras es ya parte del bagaje educativo que como progenitores les estamos aportando a nuestros hijos y un espacio de entretenimiento y aprendizaje para todos”.

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10. ¿Qué consejos darías a otras personas que se estén planteando poner en marcha una iniciativa similar a la vuestra?

En primer lugar aplaudiría y agradecería su intención, porque nunca van a sobrar proyectos que pongan su foco en la infancia y que trabajen para conseguir que la lectura se convierta dentro de la familia en una práctica natural y perdurable. Les diría dos cosas:

Insistiría mucho en la necesidad de ser muy rigurosos con la selección de las lecturas que se van a utilizar. Los libros y las aplicaciones son la materia nuclear alrededor de la que giran todos los componentes —elementos y dinámicas— del proyecto, y el acierto con el que se acometa esa labor de selección va a determinar de manera directa el potencial de éxito de todo el conjunto.

Y como segundo consejo, uno relacionado con algo ya comentado en las cuestiones previas: hay que ganarse a los adultos. El programa debe pensar en ellos tanto o más que en los niños, diseñando propuestas que los contemplan como aliados imprescindibles para alcanzar ese objetivo último de instalar la lectura en los hogares.

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