Columna derecha

Lectureando con…

"Silencio, se lee en el instituto": 30 minutos diarios de lectura libre desde 1º ESO hasta 2º Bachillerato

  • Desde hace algo más de un año, el silencio reina al inicio de cada jornada escolar en el Instituto Quercus, en la localidad barcelonesa de Sant Joan de Vilatorrada, gracias a un motivador proyecto que está consiguiendo aumentar el hábito lector de unos alumnos que comienzan el día dedicando media hora a leer
Logo del Instituto Quercus

8 en punto de la mañana en el Instituto Quercus. Ningún ruido, ninguna voz… Desde hace algo más de un año, el silencio reina al inicio de cada jornada escolar en las aulas y pasillos de Secundaria y Bachillerato de este instituto catalán. Y no porque no haya alumnos, ni más ni menos que 500 en ambas etapas. Simplemente están leyendo.

Así, en un ambiente en el que reina la tranquilidad y el relax, comienzan todos los días las clases de este centro educativo. Un ‘Sillón Lector’ les invita ya desde la entrada a sumergirse cómodamente en los libros. Y una vez en clase, sobre el pupitre, saben que los libros les esperan cada día “con las hojas abiertas”.

Así es cómo el Instituto Quercus está consiguiendo aumentar el hábito lector en sus alumnos e incluso hacer crecer el número de libros comprados o prestados en las librerías de la zona y en la biblioteca del pueblo. Convencidos de que la lectura es la base imprescindible para un buen aprendizaje, el Claustro de profesores decidió ceder 5 minutos de cada clase diaria a la lectura para que así los alumnos puedan dedicar 30 minutos cada mañana a leer libremente lo que más les apetezca. Todo un encaje de bolillos para acercar un hábito que a menudo, a estas edades, se mantiene en la cuerda floja en un entorno en el que las opciones de ocio se multiplican por momentos. La iniciativa ha ido creciendo con el tiempo y a esta media hora lectora se suma ahora ‘El árbol de la lectura’, un potente recomendador de libros hecho por y para los alumnos, un concurso de booktubers para que cada uno comparta con sus compañeros su pasión por los libros y, en breve, un ‘Club de Fans de los Libros’. Pero quien mejor nos lo cuenta son ellos, así que pasad, pasad… eso sí, en silencio, que se lee.

Lectureando con... Yolanda Llohis, responsable del programa “Silencio, se lee en el Instituto”

1. ¿Cómo, cuándo y por qué surgió la iniciativa?

La idea surgió hace más de un año, cuando nos movió la inquietud de proponer algo nuevo para que nuestros alumnos leyeran más. Primero analizamos mediante unas encuestas cuáles eran sus hábitos lectores y, a partir de ahí, vimos que era necesario emprender un proyecto de mejora.

Nuestro objetivo era conseguir, en primer lugar, que adquirieran el hábito de leer. Lo demás, la mejora de la competencia lectora y, en definitiva, un mayor éxito educativo, vendría luego.

Para crear el hábito lector, observamos que hoy en día es difícil que los adolescentes encuentren, por sí solos, espacios de silencio, ya que las pantallas (móviles, tabletas, ordenadores, televisión) les absorben demasiado. Entonces, pensamos que la mejor manera de infundir el hábito lector era ofrecer desde el instituto un tiempo y un espacio en que los alumnos pudieran leer libros elegidos por ellos sin sentirse presionados por un trabajo o examen de lectura... Queríamos asociar la lectura a un momento placentero, a un espacio de libertad y silencio donde el alumno pudiera concentrarse en su libro y disfrutarlo.

Por eso, lo primero que hicimos fue instalar un sofá de lectura en el vestíbulo del instituto para que se visualizara que asociábamos la lectura a un sitio confortable y que lo situábamos en el centro de nuestro trabajo. Luego, estudiamos cómo podíamos insertar unos minutos diarios en nuestro ajetreado horario repleto de materias. Como teníamos la firme convicción de que para un buen aprendizaje era fundamental un buen dominio de la competencia lectora y queríamos que fuera un proyecto transversal y no sólo de la áreas lingüísticas, propusimos al Claustro de profesores hacer 30 minutos diarios de lectura. Cada materia cedía un poquito de su tiempo, pero, a la larga, ganábamos todos.

2. ¿Con qué expectativas? ¿qué objetivos persigue?

Estábamos convencidas de que ofrecer este espacio temporal donde poder leer de forma contínua, día a día, un libro elegido libremente por el alumno, aumentaría su hábito lector, su competencia lectora y también su capacidad crítica y de concentración.

El objetivo final es que la lectura forme parte de la vida cotidiana del alumno y que, con más cultura y mayor competencia lectora, mejore sus resultados académicos..

3. ¿A qué público está destinada?

Está destinada a todo el alumnado de la ESO y Bachillerato. Es, por tanto, un proyecto global de instituto que afecta desde los alumnos de 1º de la ESO hasta los alumnos de 2º de Bachillerato.

4. Coméntanos brevemente cuál es la mecánica del proyecto, en qué consiste

Cada mañana, a las 8:00 h, los alumnos tienen 30 minutos de lectura libre y en silencio en su grupo-clase. Los alumnos pueden leer un libro que traigan de casa o bien pueden elegir uno de la caja de libros de que dispone cada aula. Para abastecer las cajas, hemos seleccionado libros de la biblioteca del centro y hemos comprado libros actuales que puedan ser atractivos para los adolescentes.

El profesor también lee porque tiene que ser un modelo para los alumnos. Respetar la norma del silencio es fundamental para conseguir un ambiente lector adecuado. Una vez finalizada la lectura, a las 8:30 h, empiezan las clases con normalidad.

5. ¿Cómo ha evolucionado desde su lanzamiento? ¿Habéis introducido algún cambio importante?

Una vez aceptado el proyecto, pensamos que era necesario dinamizar la hora de lectura con algún otro estímulo para el alumnado. Entonces, surgió la idea de construir un árbol de la lectura en cada aula y otro en el vestíbulo del centro.

Ahora, cada vez que los alumnos terminan de leer un libro, escriben un breve comentario en un diario de lecturas personal y cuelgan una hoja verde, naranja o roja (según su valoración) en el árbol de su clase. Al finalizar el trimestre, los alumnos pasan a colgar las hojas del árbol del aula al árbol general instalado en el vestíbulo del centro y así todo el mundo puede ver los libros que se han leído y las impresiones que han suscitado, lo que provoca a menudo un intercambio de opiniones muy enriquecedor.

Además, hemos colgado en las paredes de nuestro instituto frases que den cuenta del poder de la lectura, por ejemplo: “Una vez hayas aprendido a leer, serás libre para siempre”.

6. ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención respecto a la respuesta del público desde que comenzasteis?

Nos sorprendió la respuesta tan positiva por parte del alumnado, incluso mejor de lo que esperábamos. Así, desde el inicio ya se notó un clima de silencio muy valioso y un interés creciente por parte de los alumnos por los libros.

El silencio nos permite empezar el día de una manera tranquila, relajada, que invita a concentrarse mejor y además favorece que después el alumno tenga más ganas de trabajar y estar atento en las clases posteriores.

El interés por los libros se notó enseguida en las librerías y biblioteca del pueblo, que nos confirmaron un aumento de los libros tanto comprados como prestados.

7. ¿Con qué dificultades os habéis ido encontrando?

Siempre te encuentras algún alumno que cuesta que lea. Para los alumnos más reacios a la cultura escrita, hemos comprado una serie de libros que puedan ser más atractivos para ellos (algunos cómics, algunas revistas y biografías de deportistas...) y así hemos conseguido que se enganchen más.

8. Cuéntanos brevemente qué recursos fueron necesarios para poner en marcha la iniciativa

Para poner en marcha la iniciativa planteamos primero un cambio de horario al Claustro. Para poder destinar unos minutos de lectura diaria, propusimos un cambio organizativo importante en cuanto al horario que se tradujo en reducir las sesiones a 55 minutos. Eso nos permitió poder ofrecer 30 minutos diarios, ya que el objetivo de mejora de la competencia lectora a la larga repercutiría en todas las materias. Después de una gran aceptación del proyecto por parte del profesorado, solicitamos el permiso a Inspección.

Finalmente, el centro realizó una compra de libros actuales y preparamos en unas cajas una pequeña y variada biblioteca para cada grupo-clase que pudiera interesar a los alumnos, especialmente para aquellos que no trajeran libros de casa.

9. ¿Cuál es tu balance personal del proyecto?

El balance del proyecto es totalmente positivo. El claustro ya ha confirmado que el proyecto está dando buenos resultados y que lo continuaremos desarrollando el curso que viene.

10. ¿Qué consejos darías a otras personas que se estén planteando poner en marcha una iniciativa similar a la vuestra?

Implantar los 30 minutos a primera hora de la mañana ha sido un acierto, ya que es el momento ideal para empezar el día con tranquilidad y silencio, fundamental para la concentración.

Es importante disponer desde el principio de una buena selección de libros en el aula que sean atractivos para los adolescentes y no olvidarse de aquellos alumnos que no tienen el hábito de la lectura para poder ofrecerles lecturas más ligeras (biografías de futbolistas, cómics, alguna revista de motor...).

Finalmente, hay que complementar los 30 minutos de lectura con otras actividades de fomento y dinamización de la lectura como blogs de recomendaciones literarias para que sea un proyecto contínuamente dinámico. Por ejemplo, hemos organizado un concurso de booktubers para que el alumnado se grabe recomendando libros y comparta así con sus compañeros su pasión por la lectura.

Cerrar

Datos de contacto

"Silencio, se lee en el instituto": 30 minutos diarios de lectura libre desde 1ª ESO hasta 2ª BachilleratoSalto de línea

Instituto Quercus

Av. Montserrat, 91-95Salto de línea 08250 Sant Joan de VilatorradaSalto de línea BarcelonaSalto de línea Tel.: 93 876 45 56

iesquercus@xtec.cat e-mail

www.iesquercus.com Link externo

Iesquercus Facebook

@INSquercus Twitter

Subir